¡El tiempo de Cuaresma está por empezar!

¡El tiempo de Cuaresma está por empezar!

Hola… En apenas tres días iniciaremos el Tiempo Litúrgico que llamamos “TIEMPO DE CUARESMA”. Se inicia con la celebración del Miércoles de Ceniza y se concluye con el Domingo de Ramos que nos abre la semana litúrgica más importante del año, que es la SEMANA SANTA.

Centrándonos en el Miércoles de Ceniza, recordaremos un signo y una frase propios de ese día; el símbolo es la imposición de la ceniza y la frase se refiere al sacerdote que nos indica: -Conviértete y cree en el Evangelio. Ambos momentos se viven dentro de la eucaristía y la ceniza que se nos impone en nuestra cabeza se obtiene de las palmas con las que ingresamos en procesión el Domingo de Ramos, entonando el Hosanna al Hijo de David y conmemorando la entrada triunfal de Jesús en la ciudad de Jerusalén, abriendo paso a la Pasión, Muerte y Resurrección de nuestro Señor Jesucristo.

Convertirse y creer en el Evangelio es aceptar el reto de vivir en esta vida con la esperanza de la resurrección, pero sin olvidarnos el camino de sacrificio que esto conlleva.

Es necesario que cada uno de nosotros, durante este Tiempo de Cuaresma, logremos potenciar en nuestras vidas aquellos dones que Dios nos ha dado, sin olvidarnos que toda resurrección y triunfo implica sacrificio y muerte. Morir al hombre viejo y revestidos de Cristo, con Él podemos alcanzar la GLORIA ETERNA.

El próximo domingo, en la liturgia de la misa, escucharemos las tentaciones de Jesús, que son exactamente iguales a lo que muchos de nosotros, por no decir todos, estamos cada día expuestos en nuestras vidas. Por ejemplo, creer que el poder humano satisface toda necesidad para ser feliz; sin embargo, si somos reflexivos, nos damos cuenta que el poder obnubila la visión de la verdadera felicidad y que esta no depende de cuánto estemos por encima de los demás, sino cuánto servimos a los demás; no desde el orgullo, sino desde la humildad, seremos capaces de compartir nuestras vidas y de manera muy especial con los más necesitados.

Por eso, la Cuaresma que el miércoles iniciaremos, nos llevará a revisar nuestra relación con Dios a través de la oración. El esfuerzo que debemos hacer para sacrificarnos en aras de conquistar metas más elevadas que las simplemente humanas y compartir con los demás aquellas cualidades que Dios nos ha dado, lo resumimos en tres momentos: La limosna, la oración y el ayuno.

“Nunca dejes a Dios fuera de tus proyectos, Él es la clave del éxito”.

Gracias por llegar hasta aquí. Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

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La amistad surge del amor

La amistad surge del amor

Hola… En este mes de febrero y habiendo celebrado ya el Día de la Amistad, viene a mi memoria la historia de un hombre que recorría los pueblos de la comarca intentando convencer a la gente de la necesidad de vivir los valores y los principios básicos de la vida para poder ser feliz. Se nos cuenta que un día, habiendo llegado a un pueblo, comenzó a hablar en plena plaza pública y, al ser escuchado, las personas quedaban encantadas con aquellas palabras, sobre todo por aquello que proponía.

Al día siguiente volvió a la misma hora y al mismo lugar a exponer las teorías de una vida feliz, con tal convencimiento que el público que le escuchaba salía satisfecho de lo que aquel hombre hablaba, y en esta oportunidad eran más que el día anterior porque se habían pasado la voz; sin embargo, algunos dijeron: -¡Pero si es lo mismo que nos dijo ayer! Al tercer día, los que asistieron en la fecha anterior por primera vez, constataron que decía exactamente lo mismo. Quienes aguantaron una semana, que cada vez eran muchos menos, decían: -Siempre dice lo mismo, ya nos ha aburrido. Un día estaba en la plaza solo él y un perrito callejero que pasaba por el lugar. No obstante, este hombre continuaba presentándose todos los días, a la misma hora, en el mismo lugar y hablaba exactamente lo mismo.

Después de algunos meses, se le acercó un señor y le dijo: -Oiga usted, ¿no se desanima de hablar siempre lo mismo y no tener a nadie que lo escuche? Y el hombre contestó: No, buen señor, lo que sucede es que yo no intento convencer a nadie, lo único que hago es recordar lo que es esencial en mi vida y no dejar que los demás me convenzan.

Hay muchos temas que son vitales en la vida del ser humano y uno de ellos es la “amistad”. No nos dejemos ganar por esas personas interesadas que algún día nos fallaron y nos quieren hacer creer que la amistad es una mentira.

La amistad es un tesoro que Dios pone en el corazón de los seres humanos.

Las personas podemos equivocarnos, pero los principios y valores que emanan de Dios son eternos. La amistad surge del amor y DIOS ES AMOR.

“Nunca dejes a Dios fuera de tus proyectos, Él es la clave del éxito”.

Gracias por llegar hasta aquí. Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

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En el amor encontramos el perdón

En el amor encontramos el perdón

Hola… Siempre me he preguntado por qué las relaciones entre los seres humanos son tan complicadas, al mismo tiempo que admiro a la persona que sabe guardar un equilibrio y una paz ejemplarizadora con la familia, en el trabajo, en sus relaciones sociales… porque hay un numerosísimo grupo de personas compuesto por auténticos maestros en el arte de la convivencia; no obstante, otros muchos pareciera que es imposible entenderse entre humanos.

Es verdad que podríamos ensayar muchas fórmulas, pero, para mí, la naturaleza una vez más me da respuesta a este singular interrogante tan difícil de solucionar. Resulta que cuando pienso en el puercoespín o en los erizos y veo, por la historia, que sobreviven en la faz de la tierra hace miles de años y que no han desparecido, me pregunto: -¿Cómo pueden convivir con esas espinas tan filudas?, porque para ellos la convivencia no consiste en quitar esas espinas filudas, sino que toda su vida viven con ellas y la especie continúa; repito: -No ha desparecido de la faz de la tierra ni el puercoespín, ni el erizo.

Una primera respuesta sería: -Porque se respetan y porque saben que poseen filudas espinas; además, la naturaleza les ha dado la capacidad de poder interrelacionarse sin herirse; ellos lo saben hacer. Asimismo, el Señor ha puesto a los seres humanos las suficientes capacidades, no para chocar con nuestros defectos y debilidades, sino para comprendernos unos a otros y sacar adelante la convivencia.

El ser humano, en su naturaleza, recibió de Dios la capacidad de amar y en el amor está la capacidad de perdonar. El perdón no es fácil, pero es posible lograrlo cuando somos prudentes y pacientes para no herir a los demás.

Es verdad que muchos de nosotros no conseguimos salir hacia adelante por tener varios defectos y debilidades; sin embargo, la vida siempre nos ofrece una nueva posibilidad para poder reconciliarnos con nosotros mismos, para curar nuestras heridas y, de manera especial, para curar las heridas de nuestros hermanos, siempre en la medida de nuestras posibilidades.

Y qué decir de nuestra relación con los demás, cuando hemos sido heridos por sus filudas espinas y solo hemos encontrado una salida: herirles con las nuestras. A veces, sería conveniente que nos fijáramos un poquito más cómo el puercoespín y el erizo pueden convivir tantos años sin haber cambiado su naturaleza, y que respetándola han encontrado la forma de relacionarse sin hacerse daño.

“Nunca dejes a Dios fuera de tus proyectos, Él es la clave del éxito”.

Gracias por llegar hasta aquí. Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

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Auténticos gestos de amor

Auténticos gestos de amor

Hola… Hace algunos años el Papa Juan Pablo II visitaba la ciudad de París y una de las ceremonias programadas fue en la catedral de Notre Dame. Esta estaba completamente llena de fieles que acompañaron al Santo Padre en la celebración religiosa que allí se efectuó. Dicha catedral tiene frente a su fachada principal una enorme plaza, la cual estaba colmada de personas quienes a través de pantallas gigantes podían seguir la ceremonia que se realizaba dentro de la catedral. Cuando el Papa salió a esta plaza para saludar a los fieles, un joven, burlando el cinturón de seguridad del Santo Padre y acercándose a él, lo abrazó y por segundos ambos se miraron a los ojos. La seguridad del Papa de inmediato retiró al joven y Juan Pablo II pudo continuar su camino.

En el avión, de regreso a Roma, el Santo Padre habla con su Secretario personal, el Cardenal Estanislao; le comentó que estaba muy preocupado por lo sucedido en París y que había sentido que aquel joven lo estaba necesitando, pero que solo le pudo brindar apenas unos segundos. -Me siento muy triste, le dijo el Papa al Cardenal, porque pienso que este joven me necesitaba. En Roma, al mediodía del domingo siguiente, el Papa rezó el Ángelus ante los miles de feligreses y no se olvidó de la cara de aquel joven, por lo que, al término del rezo, pidió que, si alguien lo conocía, se pusieran en contacto con el Cardenal de París y este, a su vez, con el Papa. Además, había grabaciones porque el evento fue transmitido al mundo entero por la televisión.

Pasaron dos días y el joven se presentó ante el Cardenal de París diciéndole que él era la persona que el Papa buscaba. Después de verificarlo, inmediatamente se contactaron con Roma y el muchacho viajó al Vaticano para entrevistarse con el Santo Padre. Conversando los dos, el Papa le dijo: -Me quedé preocupado porque tu rostro reflejaba angustia y no te di el tiempo necesario. El joven le respondió: -“Su Santidad, el que usted me mirara y me abrazara fue suficiente”.

Cuántas veces en la vida no se necesitan muchas palabras, sino auténticos gestos de amor.

“Nunca dejes a Dios fuera de tus proyectos, Él es la clave del éxito”.

Gracias por llegar hasta aquí. Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

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Tú vida, mi reflejo

Tú vida, mi reflejo

Hola… La semana pasada celebraba una Misa de Mes, acompañando a la familia de un joven que había fallecido en un terrible accidente de carretera.

Antes de comenzar la Santa Misa, un familiar se me acercó en la sacristía para indicarme que el dolor de sus parientes era infinito, ya que el joven tenía un futuro promisorio y que, apenas en unos segundos, a él y a su familia les había cambiado radicalmente el ritmo de sus vidas.

Le pregunté: -¿Qué traes en tus manos? Y me contestó: -Son recuerdos que entregaremos al final de la Eucaristía y si usted fuera tan amable bendígalos ahora. Procedí a bendecirlos y a entregarlos, pero la persona me dijo que si gustaba podía quedarme con uno ellos; con mucho cariño le indiqué que sí y comencé a leerlo.

A cada uno de ustedes, amigos lectores, les propongo la lectura de este texto que he transcrito en esta columna; para mí, con un gran contenido para reflexionar y tener en cuenta que la vida de los seres humanos no termina con la muerte, sino que esta continúa en la eternidad y es la eternidad que nos abre, de manera muy especial a quienes quedamos en este mundo, a sentir que cada palabra de nuestros seres queridos es verdaderamente no solo una lección de vida, sino además es un auténtico camino trazado por aquellos que nos esperan desde el cielo.

“Hijo mío, que estás en la tierra, haz que tu vida sea el mejor reflejo de mi nombre. Adéntrate en mi Reino en cada paso que des, en cada decisión que tomes, en cada caricia y cada gesto. Constrúyelo tú por mí, y conmigo. Esa es mi voluntad en la tierra como en el Cielo. Toma el pan de cada día consciente de que es un privilegio y un milagro. Perdono tus errores, tus caídas, tus abandonos, pero haz tú lo mismo con la fragilidad de tus hermanos. Lucha por seguir el camino correcto en la vida que yo estaré a tu lado, y no tengas miedo que el mal no ha de tener en tu vida la última palabra. Amén”.

Leído el texto del recuerdo que recibí en la misa, entiendo que es el Padre Nuestro recitado, no desde el hombre hacia Dios, sino de Dios Padre hacia cada uno de nosotros. Me quedo con estas frases: “haz que tu vida sea el mejor reflejo de mi nombre”; “Lucha por seguir el camino correcto en la vida que yo estaré a tu lado”.

“Cuando te gusta una flor la cortas; sin embargo, cuando la quieres la riegas”.

Gracias por llegar hasta aquí.  Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

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Regalemos sonrisas

Regalemos sonrisas

Hola… Sin lugar a dudas cuando se hablaba de Juan, todas las conversaciones apuntaban a que era el más gracioso de todos los compañeros de la clase; sin embargo, el profesor de filosofía, un hombre sabio y prudente, no sentía que Juan tuviese en su vida el equilibrio necesario para distinguir una broma normal y corriente de una broma de mal gusto que hiciera sufrir al afectado.

Una tarde, Juan y su profesor de filosofía, salieron a dar una vuelta por los campos y después de una hora de caminata vieron en una chacra a un campesino que realizaba las labores propias del lugar. El campesino, había dejado al lado del camino sus pertenencias, un zurrón con sus alimentos, un saco, una chompa y unas viejas zapatillas. Cuando Juan vio la ropa del campesino sonrió maliciosamente y le dijo al profesor: -Profe, ¿por qué no le gastamos una broma al campesino? El profesor le preguntó: -¿Cómo cuál? A lo que Juan le respondió: -Guardémosle sus zapatillas detrás de aquellos matorrales y nosotros veremos la reacción que tiene cuando no las encuentre. El profesor le dijo: -En vez de lo que tú me propones, yo te pido que me des veinte soles; y Juan, asombrado, le preguntó: -Profe, ¿para qué los quiere? -No te preocupes, le dijo, es en calidad de préstamo, te los devolveré. Y sacando del bolsillo se los dio al profesor y este, a su vez, sacó de su billetera cincuenta soles; luego, tomando las zapatillas del campesino, en una de ellas puso veinte soles y en la otra cincuenta. -Ahora sí, le dijo a Juan, escondámonos detrás de los matorrales y veamos la cara que pone el campesino. Pasados algunos minutos, el campesino regresó a recoger sus cosas y al encontrarlas miró las zapatillas y vio algo raro, en una había veinte soles y en la otra cincuenta. El campesino se puso de rodillas, miró al cielo y exclamó: Gracias, Dios mío, ahora mis hijos podrán comer algo mejor.

El profesor le dijo a Juan: -¿Cuál de las satisfacciones es más grande, ver la cara de preocupación del ser humano o compartir la alegría de un necesitado?

Vayamos por la vida provocando una sonrisa a los demás para regalarles, desde nuestros corazones, espacios de felicidad.

“Cuando te gusta una flor la cortas; sin embargo, cuando la quieres la riegas”.

Gracias por llegar hasta aquí. Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

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Somos herederos del cielo

Somos herederos del cielo

Hola… Recuerdo de niño los consejos de un anciano, sacerdote agustino, que nos decía: -Nunca se olviden del día en que fueron bautizados. Si bien es verdad éramos aún niños o adolescentes, nunca me motivó el acercarme a la parroquia donde fui bautizado y constatar la fecha exacta de mi bautismo. Siempre he tenido presente aquellas palabras del anciano sacerdote: -“Naciste a través de tus padres para la vida, naciste a través del bautismo para la eternidad… Ser hijos adoptivos de Dios no es cualquier cosa, porque esa filiación divina nos borra el pecado original y nos hace herederos del cielo”.

Pasados los años, el Párroco de un pueblo cercano al mío me invitó a cenar en su casa, que era pequeña, de una sola planta y muy acogedora. Se subían unos escalones y al abrir la puerta principal se encontraba un largo pasillo que distribuía las diferentes estancias de la casa: antesala, despacho, comedor, cocina… Sobre las paredes tenía varias fotos de sus padres, del Papa Francisco, de su pueblo…, pero un cuadro llamativo detuvo mi atención; en él había colocado su partida de bautismo y como vio que lo leía con atención, me dijo: -Pablo, todos los días, al salir de mi casa, siempre miro mi partida de bautismo para sentirme fuerte, sabiendo que soy hijo de Dios y que Él así lo ha decidido al regalarme el Sacramento del Bautismo; a mi regreso, vuelvo a mirarla para preguntarle al Señor si realmente me he comportado como hijo suyo y si he cumplido la tarea que Él me dio, la de ser evangelizador.

En este día que la liturgia de la iglesia nos ofrece reflexionar sobre el “Bautismo de Jesús”, no estaría nada mal que andemos por ese maravilloso camino que Dios nos abrió en nuestro “Bautismo” y que nos hace descubrir cuán grande es el potencial que ha puesto el Señor en nuestros corazones, para poder conquistar nuestros sueños y hacer realidad todos nuestros proyectos.

Por supuesto que, llegando a mi pueblo y sin pensarlo dos veces, me fui a la iglesia y rebuscando los libros del siglo pasado, encontré la fecha de mi Bautismo: 13 de mayo de 1,956.

De lo que acabas de leer, sea motivo para entusiasmarte no solo a conocer el día en que naciste, sino el día en que Dios te adoptó como hijo para la vida eterna.

“Cuando te gusta una flor la cortas; sin embargo, cuando la quieres la riegas”.

Gracias por llegar hasta aquí. Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

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Valoremos nuestra libertad

Valoremos nuestra libertad

Hola… En nuestro primer encuentro del año 2020 me gustaría entrar en uno de los espacios más importantes que tenemos los seres humanos. Si me permites, quiero hablarte de aquello que no podría surgir de otro lugar que no sea el corazón; me refiero a: “LA LIBERTAD”.

Desde que era niño hasta después de cruzar la barrera de los sesenta años, siempre he valorado “LA LIBERTAD” a la misma altura que la “fe” y el “amor”, sin mayores distinciones, pero todas ellas ocupan un espacio importante en mi corazón.

Hace unos días publiqué en mi facebook un documental de cuatro minutos, donde se ve cómo un grupo de personas se acercan a las Montañas de Jujuy, en el Noroeste de Argentina, para liberar a un cóndor que había sido retenido por años en una jaula. En las nítidas imágenes puedes apreciar el plumaje muy limpio del cóndor y aparentemente muy sano y muy fuerte; por supuesto, eso a primera vista. Sin embargo, le faltaba lo más importante: LA LIBERTAD. En el video puedes observar cuando sacan al cóndor de la jaula y este camina hacia una piedra desde la cual vislumbra todo el paisaje que, sin ser igual, puede tener un parecido con nuestro Colca Arequipeño. Volviendo a las imágenes, comienza uno de los espectáculos más bellos que he visto en los últimos tiempos: El majestuoso cóndor oteando el horizonte, extendiendo sus alas de más de dos metros de longitud cual avión en pista de despegue, con una pulcritud de movimientos que solo la naturaleza nos puede enseñar. Pasaron los minutos, el cóndor se asentó en el lugar y estando seguro de la gran aventura que iba a iniciar, alzó vuelo hacia LA LIBERTAD.

Si es que no lo has visto, te reitero que puedes hacerlo desde mi facebook, pero si te dieras un tiempito para observar nuevamente este video y lo tradujeras desde LA LIBERTAD, sentirías que el año que recién empezamos podría ser para cada uno de nosotros un despegue hacia el infinito, pero protegidos por el amor de Dios que ha regado en nuestros corazones innumerables posibilidades para que no corramos ningún riesgo.

No cabe duda que nuestro Creador hizo a la naturaleza perfecta, pero al ser humano, de manera muy especial, nos hizo libres; y al igual que el cóndor, podríamos encontrar en nuestros corazones aquello que Dios puso y que a nosotros nos toca descubrirlo.

“Cuando te gusta una flor la cortas; sin embargo, cuando la quieres la riegas”.

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Un nuevo año de luz

Un nuevo año de luz

Hola… En esta semana conversando con un amigo me mostró su preocupación porque pensaba que el presente año se había pasado demasiado aprisa, comentándome que había escuchado ciertas teorías que demostraban que ahora los días son más cortos y, por ende, el tiempo pasa más rápido. Yo le escuchaba con atención porque a los amigos siempre les debemos prestar oídos a sus comentarios y razonamientos. Cuando terminó de hablar, le dije: -Menciona en este instante diez momentos inolvidables que has vivido en este año. Inmediatamente me respondió: -Cuando clasificamos al mundial… y se quedó callado. Le pregunté: -¿Hay alguno más? Respondiéndome: -¡Verdad!, este año me ascendieron de puesto en la empresa donde laboro. En broma le dije a mi amigo: -A este paso vamos a llegar al 2020 y todavía irás en el cuarto momento inolvidable del año actual. Le expliqué que mi teoría es hacer de cada segundo, de cada minuto, de cada hora, de cada día y de cada mes “momentos inolvidables”, porque no es cuestión de cantidad de tiempo, sino con la intensidad en que se viva el presente. Recuerdo de este año que todas las mañanas le pedía a Dios luces para iluminar el camino de cada día; todas las noches le agradecía cada instante vivido y cómo Él había estado presente poniéndome las circunstancias más favorables para ser feliz.

Apenas dos o tres días más y jubilosos “quemamos el año 2019” y nos abrimos a las nuevas posibilidades que nos presenta el 2020, pero yo me pregunto: -¿Con qué ilusión llegará el próximo año?, si sabe lo ingrato que somos con él y que el día 31 de diciembre del año 2020, éste terminará como el 2019: “En la hoguera”.

Solamente quiero decirte una cosa: Los tiempos, al lado de la eternidad, son insignificantes; lo que importa es el presente vivido en plenitud, de manera que cada sueño bendecido por el cielo lo hagamos realidad.

Un hombre vio a un campesino y le dijo: -¡Qué raro!, ¿usted no tiene reloj? Mire el mío, cuesta una fortuna. El campesino le quedó mirando diciéndole: -Señor, usted es dueño de un valiosísimo reloj de oro, pero yo soy dueño del tiempo.

Al igual que en la Navidad me permito, desde esta columna, agradecerles sinceramente aquellos momentos que, a lo largo del año en curso, me han brindado y como decimos al término de cada columna: “Gracias por llegar hasta aquí. Hasta el próximo año. ¡Que Dios nos bendiga!”.

“Cuando te gusta una flor la cortas; sin embargo, cuando la quieres la riegas”.

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La Navidad en nuestros corazones

La Navidad en nuestros corazones

Hola… Este domingo no solo es el último del tiempo de Adviento, sino que también es una puerta entreabierta para las Fiestas de la Navidad.

No creo que sea necesario tener que poner en estas líneas consejos prácticos que nos preparen para una Noche Buena y una Navidad, como si fueran los consejos referidos a la decoración de una buena mesa o indicar cuáles son los regalos más acertados para nuestras amistades en estos días. No va por ahí; al contrario, lo que quisiera es compartir con ustedes, amigas y amigos lectores, lo más sagrado que llevo en mi corazón: La FE que mis padres me inculcaron desde niño y cómo me enseñaron a valorar aquellos símbolos que, hasta hoy, han llenado mi corazón. Y uno de esos momentos que fundamentan mi FE es la NAVIDAD. Una noche mágica del 24 de diciembre, donde recuerdo el frío con temperaturas de 0º grados; en muchas ocasiones la nieve y aquella cena normal que compartíamos en familia, a las 8.00 de la noche, para dirigirnos a la Iglesia del pueblo donde nos esperaba el Sacerdote que, celebrando la misa, hacía coincidir el rezo del Gloria con las 12.00 de la noche, al mismo tiempo que sonaban las campanas del campanario que repiqueteaban con una gran fuerza y hacían sentir a quienes participábamos en esta Eucaristía que Cristo, todo un Dios, se había hecho Hombre en la figura de un Niño; más aún, en la realidad de un Niño a quien nos comprometíamos cuidarlo de manera que fuera creciendo en nuestros corazones y en mi caso es hasta el día de hoy.

Simplemente lo pongo como experiencia personal por si alguien de ustedes pudiera ver en este paisaje de mi vida una oportunidad, no de la misma manera, pero sí con la misma intención de que la mejor forma de grabar la Navidad en nuestros corazones, es vivirla en el seno de nuestras familias y solo con ellas seremos capaces de entender, en plenitud, el significado de que Dios se haya hecho Hombre y que el único centro de la Navidad ha de ser el Niño recién nacido.

Como te comentaba al principio de nuestra conversación, no son estas líneas un cúmulo de tips para vivir la Navidad, sino una oportunidad que Dios me ha regalado de compartir con ustedes una experiencia imborrable, que hoy se mantiene tan viva como hace 60 años y que gracias al amor de Dios y al cariño de mi familia, forma una estructura irrompible de mi FE y desde ella de mi Sacerdocio.

A todos ustedes les deseo una FELIZ NAVIDAD.

“Cuando el teléfono estaba atado a un cable, los humanos éramos libres”

Gracias por llegar hasta aquí. Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

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