Cuaresma 2019

Cuaresma 2019

¡Así iniciamos la Cuaresma con el Miércoles de Ceniza! Desde nuestros agustinos más pequeños hasta los mayores recibieron este día como una oportunidad para regresar a Dios. ¡Vuelve al amor!

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¡Bienvenidos agustinos!

¡Bienvenidos agustinos!

¡Así recibimos a nuestros agustinos! Conoce cómo se vivió el inicio de clases de nuestros estudiantes y celebra junto a nosotros un nuevo año cargado de energía agustina.

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Mil estrellas por descubrir

Mil estrellas por descubrir

Hola…  Es verdad que hasta octubre del año pasado viví en la Parroquia que tiene el Templo más bello del Perú, una auténtica obra de arte construida por los artesanos de La Encañada – Cajamarca. Me trasladan al Colegio San Agustín de San Isidro, pero coincidiendo en esta semana con una misa que tuve en dicha Parroquia, fui a Monterrico y, para mi agradable sorpresa, terminada la celebración eucarística, alrededor de las nueve de la noche, encontré al Filósofo de La Encalada en una banca de la avenida, pues hacía mucho tiempo que no lo veía. Me dijo: – Pablo, mira la luna. -Sí la he visto, es inmensa, le respondí -y justo, en ese momento, estaba despejada de nubes, por lo que se podía distinguir con nitidez-. -Me han contado que estás nuevamente en el Colegio San Agustín. -Sí, le contesté, pero nunca podría olvidarme de la Parroquia Nuestra Señora del Consuelo. -¿Tienes tiempo?, me preguntó. –Claro, le dije. Y me contó esta historia:

“Un día se reunieron en un rincón del cielo las estrellas más famosas del firmamento. Allí estaba la Estrella Polar, que contaba con orgullo cómo ayudaba al hombre a fijar el norte de sus caminos y de sus mapas; cuando esta concluyó de hablar, el Sol dijo: -Yo soy el más importante de todos los aquí reunidos, porque sin mí en el planeta tierra no habría vida. Le tocó el turno a una estrella, quien indicó que, gracias a ella, Einstein confirmó su teoría.

Por más de dos horas se sucedieron las estrellas rivalizando en fama y esplendor. Solo una se mantuvo callada todo el tiempo. Poco antes de terminar esta magna reunión, todas la señalaron preguntándole: -¿Y tú quién eres? Ella dijo: -Los hombres no me conocen, ellos aún no me han descubierto; sin embargo, yo también estoy contribuyendo al progreso y bienestar de los hombres de la tierra, pero el hombre es inteligente y como dice San Agustín: «El hombre es un incansable buscador de la verdad» y ha descubierto que todavía hay estrellas que no conoce, por eso continúa estudiando, observando, buscando… y con ello avanza su ciencia siguiendo despierto su interés. Nadie niega el valor de ustedes, pero yo represento el futuro y la necesidad de encontrar algo nuevo, por eso la historia de la humanidad no se detiene”.

“Si no quieres sufrir, no ames… Y si no amas, ¿para qué quieres vivir?”

Gracias por llegar hasta aquí.  Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

P. Pablo Larrán García, O.S.A.
pablo@sanagustin.edu.pe 

Amar para vivir

Amar para vivir

Hola…  Estando en el mes de febrero y no escribir sobre el amor, sería para mí una falta imperdonable.

            Hace unos días en el silencio de estas noches de verano, aquí en Lima, sentado en mi oficina, observaba a través de los ventanales de esta, el cielo cargado, pareciendo que iba a llover; no obstante, por medio de la imaginación pude traspasarlo y convertirlo en un cielo limpio lleno de estrellas y de sueños, y recordé aquella historia de amor de una pareja que vivió 60 años de casados.

Un día cuando la esposa bajaba las escaleras del segundo piso, resbaló y cayó como consecuencia de un infarto fulminante. El marido la cargó como pudo, la colocó en su auto y cruzó la ciudad sin respetar nada ni a nadie; la vida de su esposa era lo más valioso, pero no logró que se salvara, ya que ella llegó cadáver al hospital.

            Al día siguiente se realizó el sepelio, el hombre apenas habló y solo lloró, su mirada estaba perdida. Ya en casa, siendo de noche, reunido con sus hijos, comenzaron a recordar a su madre. En un momento dado preguntó a uno de sus hijos, que era sacerdote: -¿Dónde puede estar tu madre en este instante? El papá lo escuchó atentamente y cuando su hijo terminó de hablar les dijo: -Vayamos todos juntos al cementerio. -Pero papá, dijeron ellos, son las once de la noche. Y con voz firme les respondió: -Les pido un favor, no discutan con un hombre que ha perdido a su esposa con la que ha vivido 60 años.

            Llegaron al cementerio, fueron ante la tumba y el papá oró de rodillas, se levantó y dijo: -Hijos míos, ella y yo estuvimos unidos en cada crisis, juntos hicimos equipaje cuando nos mudábamos a otras ciudades, compartíamos la alegría de verlos a ustedes terminar sus carreras, llorábamos juntos en los hospitales cuando alguien estaba enfermo, nos apoyábamos en el dolor, nos abrazábamos cada Navidad y siempre nos perdonábamos los errores. Estoy feliz que se haya ido antes, porque ella no hubiera resistido el haberme enterrado y el quedarse sola después de mi partida. La amé y la sigo amando tanto, que no soportaría la idea de que ella tuviera que sobrellevar mi muerte.

            En el mes de febrero, mes del amor, es muy importante que desmitifiquemos los falsos amores y entendamos que “el verdadero amor es entrega y sacrificio”. Y como dice mi padre: El amor lo puede todo.

“Si no quieres sufrir, no ames… Y si no amas, ¿para qué quieres vivir?”

            Gracias por llegar hasta aquí.  Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

P. Pablo Larrán García, O.S.A.
pablo@sanagustin.edu.pe 

 

Las experiencias marcan las rutas

Las experiencias marcan las rutas

Hola…  Unos amigos vinieron a visitarme e ingresaron a mi oficina del Colegio San Agustín. Cuando llegué al Perú, ellos estudiaban los últimos años de secundaria y los preparé para que reciban el Sacramento de la Confirmación. De esto han pasado casi cuarenta años y, después de mucho tiempo, se juntaron a raíz de lo dispersos que estaban por el mundo debido a sus trabajos; indudablemente, uno de sus propósitos fue recorrer su querido Colegio San Agustín.

            Cuando ellos me conocieron, yo apenas estaba comenzando la base “2”, ahora ya estamos en base “6” y esto nos sirvió, además de caminar por las instalaciones del colegio, para conversar sobre este tema tan importante en la vida de los seres humanos, como es la “experiencia” y cómo era necesario aprender de los errores para no volver a cometerlos.

            Uno de ellos nos contó esta anécdota que, siendo tan simple, es muy aleccionadora: “Dos cazadores alquilaron una avioneta para ir a las montañas donde acostumbraban ir de caza una vez al año. Pasaron dos semanas y el piloto regresa para recoger a los dos pasajeros encontrándose con que ambos habían cazado dos búfalos para llevárselos. El piloto les dijo: -Me van a disculpar, pero con las justas esta avioneta puede llevarnos a los tres; solo sería un búfalo, el otro lo dejarían aquí. Uno de los cazadores le dice al piloto: -El año pasado, con un avión exactamente igual que este, se nos admitió llevar dos búfalos, no entiendo por qué usted no nos lo permite. -Está bien, le dijo el piloto, si ya lo han hecho, hagámoslo nuevamente. El avión despega con los tres hombres y los dos búfalos, pero no pudo ganar altura, se salió de la pista y se estrelló contra unos árboles. Los hombres salieron de la nave con las justas y cuando estaban juntos el uno le dice al otro: -¿Dónde estamos? Y el otro le contesta: -Me parece que nos encontramos a cien metros hacia la izquierda del lugar que nos estrellamos el año pasado”.

            Contada esta historia sencilla, pero significativa, nos damos cuenta que la experiencia en nuestra existencia marca las rutas por las que debemos caminar y nos hace recordar que las leyes de la vida son eternas y Dios las puso para respetarlas. Los cazadores no aprendieron del error ocurrido anteriormente.

“No temas a los enemigos que te atacan. Teme a los amigos que te adulan”
Gracias por llegar hasta aquí.  Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

P. Pablo Larrán García, O.S.A.
pablo@sanagustin.edu.pe

El abrazo del alma

El abrazo del alma

Hola… Sucedió la semana pasada en el encuentro del Santo Padre con los jóvenes participantes de la JMJ. En un momento dado, Francisco recorría una avenida en la cual había miles de jóvenes expectantes al paso del Papa; todos ellos le tomaban cientos de fotografías; el Papa saludaba y bendecía a los jóvenes. Sin embargo, la foto que estoy viendo en estos instantes muestra a un joven ubicado en la primera fila y sin cámara o celular en sus manos, estas las tiene unidas en actitud de oración; el Papa, al pasar junto a él, se detiene unos segundos, mira a los ojos del joven y lo bendice.

            Miles de adolescentes tendrán hoy en sus celulares fotos que muestran lo cercano que tuvieron al Santo Padre y la cantidad de fotografías que le tomaron en su caminar por las vías panameñas. No obstante, yo me quedo con la imagen de este joven que, si bien es verdad, en esa ocasión no tomó ninguna foto al Papa, pero estoy seguro que jamás olvidará la mirada y la bendición del Santo Padre porque en ese rato, entre ambos, no se interpuso nada.

            Me viene a la memoria una foto que ha dado la vuelta al mundo y fue tomada en el Mundial de Fútbol, año 1978. Se disputaba la final donde Argentina conseguiría ser Campeón del Mundo. Los miles de fanáticos del fútbol y, de manera muy especial, los argentinos, ante el pitazo final y saber que, a partir de allí y por los próximos años, serían los Campeones del Mundo, no solo fue la alegría de los jugadores, sino de sus seguidores. La foto resalta al portero de la selección argentina apellidado Fillol, quien, terminado el partido, a unos metros de la portería, se hinca de rodillas y con los brazos elevados hacia el cielo da gracias a Dios por el título conseguido, pero además de los cientos de entusiastas que habían saltado al terreno de juego, uno de ellos corre dirigiéndose a Fillol para abrazarlo; nada tendría de raro esta imagen ni sería tan poderosa si no fuera porque a aquel joven le faltaban los dos brazos. A esta foto se le llamó “EL ABRAZO DEL ALMA”.

            Hay momentos en la vida que lo más importante no es aquello con lo que hacemos las cosas, sino cómo las hacemos. En la primera imagen que te relaté queda reflejada en ella y para toda la vida del joven: “LA MIRADA DEL PAPA”. En la segunda: “EL ABRAZO DEL ALMA”.

“Nunca sabe un hombre de lo que es capaz hasta que lo intenta”

Gracias por llegar hasta aquí.  Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

P. Pablo Larrán García, O.S.A.
pablo@sanagustin.edu.pe