Al iniciar el curso de artes visuales con los estudiantes de la promoción 2018, uno de los objetivos que siempre se tuvo presente fue la interiorización del proceso artístico a través del descubrimiento de su esencia; comprendiendo que no se trata únicamente de realizar una producción de piezas estéticas, sino que además se debe generar un vínculo emocional con cada una de las obras a través de una reflexión personal e íntima.

En este sentido, rememorar lo vivido en el curso durante los últimos dos años es alcanzar a vislumbrar lo valioso de cada uno de los once estudiantes. Ver en la entrega de su producción, ideas colmadas de argumentos, esfuerzos que valieron la lucha y sobre todo una identidad fuerte a través de un lenguaje propio. Es por ello, que hoy nos encontramos orgullosos de su desempeño, dedicación y compromiso.

Al observar las obras presentadas en la exhibición, notaremos esa reflexión íntima en la cual insistimos tanto, para ser sumada a una perspectiva espiritual y crítica formada en el espíritu agustino con una expresión fuerte de sus pensamientos, deseos y cuestionamientos sobre la realidad que los rodea. Anhelamos que de este encuentro con las artes visuales, surja y permanezca en el tiempo la necesidad de seguir expresándose, como una condición necesaria para continuar siendo agentes de cambio.

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