Hola… Muchas veces, al hablar de la Iglesia Católica, la vemos en sus sombras y en sus pecados; sin embargo, la verdad de todo lo que nos compete a los seres humanos, debemos verla en su totalidad, vale decir, en sus luces y en sus sombras.

En esta conversación me gustaría compartir algunos datos que ya, en tu poder, pudieran hacerte pensar que no solo son sombras y pecados los que oscurecen nuestra Iglesia, sino que, a lo largo de los dos mil años de historia, hay hombres y mujeres comprometidos con la auténtica evangelización.

Paso a relatarte algunos datos a tener en cuenta: La Iglesia Católica es la institución caritativa más grande del planeta; si saliera de África, el 60% de las escuelas serían cerradas. Cuando la epidemia del SIDA estalló en los Estados Unidos y las autoridades no sabían qué hacer, las religiosas de la Iglesia Católica fueron invitadas a cuidar de los enfermos, porque nadie quería hacerlo. Así lo hicieron y continúan haciéndolo.

En Brasil, hasta el año 1950, cuando no existía ninguna política de salud pública, eran las Casas de la Caridad de la Iglesia las que cuidaban de las personas que no tenían recursos para que se atiendan en un hospital.

Cuando era niño, recuerdo que el llamado Hospital Provincial de León, y por muchos años el único, era regentado por unas religiosas, quienes me llamaban mucho la atención porque sobre sus cabezas tenían algo que jamás podré olvidar, por supuesto que era parte de su hábito y se llama la “toca” o “cofia”. A este hospital iban las personas que podían abonar una mínima cantidad por los cuidados médicos.

Te podría hablar del mundo entero, pero quedémonos en América para decirte que hay 1,900 hospitales; 5,400 dispensarios; 50 leprosorios; 3,700 asilos; 2,500 orfanatos; 4,200 jardines de infancia.

No pienses que me he olvidado del mandato de Jesús, cuando nos dice: “Que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha”, llevándonos claramente a la necesidad de no andar por las calles y plazas diciendo lo bueno que somos. No es esa mi intención con lo que acabas de leer, simplemente es para poder equilibrar la balanza de la vida y entender que, como comunidad de la iglesia, la que conformamos todos los bautizados, debemos iluminar nuestras sombras con la caridad.

San Pablo nos dice, hablando de la fe, la esperanza y la caridad: La más importante de estas tres es la CARIDAD, o sea el AMOR.

“El envidioso inventa el rumor, el chismoso lo difunde y el idiota se lo cree”

Gracias por llegar hasta aquí.  Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

P. Pablo Larrán García, O.S.A.
pablo@sanagustin.edu.pe

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