Metas y sueños acompañados de sacrificio

Metas y sueños acompañados de sacrificio

Hola… Hace unos días conversaba, vía skype, con el “beduino de Marruecos”, amigo que conocí en uno de los viajes a este bello país. La filosofía del beduino, tan antigua y tan presente, me hace pensar cómo los seres humanos hemos sido, somos y seremos lo mismo. Me contó una tradición de su pueblo que habla de miedos y temores que todos tenemos ante los espejismos:

«Un león caminaba con su manada por el desierto y en un descuido se perdió de sus compañeros. Los buscó intensamente sin lograr dar con ellos. Y fructuosamente preguntó a todos los demás animales si habían visto a su manada, pero nadie le pudo dar razón de ello. Agobiado se acercó a un riachuelo que pasaba por aquel lugar y por la sed que tenía se adentró en el agua para poder beber un poco. Cansado y sin fuerzas vio en el fondo del riachuelo otro león, ocasionándole un pavor inmenso y retrocedió hacia la orilla. Sin embargo, la sed era más fuerte que sus temores e ingresó nuevamente al río y se volvió a encontrar con el otro león…; temeroso retrocedió. Lo hizo varias veces, pero llegado el momento se dijo: -Me muero de sed y si no soy capaz de pelear con ese león, voy a morir deshidratado y con valentía y arrojo entró al río… ¡Oh sorpresa!, el otro león era él mismo que se reflejaba en las aguas del riachuelo».

Mi amigo, el beduino, me dijo: -Hermano, en la vida a los seres humanos nos atenaza el miedo y a veces creamos enemigos donde no los hay, por eso es necesario tener el suficiente coraje para arriesgar y conquistar que, en definitiva, esa es la meta.

No cabe la menor duda que a la valentía debemos de sumarle la prudencia, pero lo que no debemos hacer nunca en la vida, es dar espacio al miedo y huir de las dificultades. Tenemos que tener el arrojo suficiente para estar por encima del sacrificio o, mejor aún, acompañados del sacrificio poder lograr las metas y sueños que nos hemos propuesto.

Agradezco a las personas que ingresan a mi facebook y, por supuesto, los comentarios inmerecidos para mí, pero motivadores.

Hoy es 8 de diciembre, Fiesta de la “Inmaculada Concepción” y dejo a Mons. José Luis, Obispo del Callao y caminante, como yo, en este periódico, para que te explique el significado de esta fiesta, con su autoridad y saber.

Saludos a todos los locutores de radio, cuyo Día celebramos hoy, ya que el Arcángel San Gabriel fue el locutor que trasmitió el mensaje de Dios a la Virgen María.

“Cuando el teléfono estaba atado a un cable, los humanos éramos libres”

Gracias por llegar hasta aquí. Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

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La creatividad en los seres humanos

La creatividad en los seres humanos

Hola… Una de las capacidades que Dios nos ha dado a los seres humanos es la “creatividad”. No porque alguien hizo así las cosas, tenemos que seguir haciéndolas igual. Gracias a la “creatividad” el ser humano no se quedó estancado en las cavernas; por eso, cada día, tenemos la posibilidad de sorprendernos por lo que un ser humano puede hacer por la humanidad.

Uno de los mejores basquetbolistas de la historia se llama Michael Jordan; cuenta que cuando era niño, él y su familia vivían en una situación muy pobre, por lo que tenían que vender cosas, incluso hasta la camisa para poder sobrevivir. Un día su papá le dio una camisa vieja y le dice: -Hijo mío, mira si la puedes vender, aunque solo te den un dólar. Lo primero que hizo Michael fue ir a lavarla, plancharla y meterla en una bolsa, y de aquella camisa sucia y arrugada logró, casi casi, una camisa nueva. Por supuesto que la vendió y a buen precio… Ante este éxito el papá no se quedó atrás y le pidió que vendiera un polo, al cual Michael Jordan le puso imágenes de Mickey Mouse; demás está decir que se lo quitaron de las manos, por lo que realizó una muy buena venta. Al día siguiente el padre le dio otra camisa y Jordan pensó algo diferente, en acudir a un canal de televisión donde esa noche entrevistaban, en vivo y en directo, a quien en esa época de los 80 era la estrella de la televisión: Farrah Fawcett. Se paró en la puerta del canal, esperó que terminara la entrevista y cuando salió la Fawcett, se le acercó y le pidió un autógrafo. Ella miró al adolescente y le preguntó su nombre, el cual escribió en la camiseta, poniendo además: Con mucho cariño, de parte de Farrah Fawcett. Esta camiseta autografiada por aquella estrella de la televisión, Michael la pudo vender en 1500 dólares.

Al inicio de esta conversación te comentaba cuán importante es en la vida poner en práctica la cualidad que Dios nos ha dado de pensar y, por ende, de ser creativos.

Antes de irme les comento que, mi amiga Lorena, de la Compañía Aérea Plus Ultra, me ha invitado a bendecir un avión que surcará los cielos del mundo y que se llamará: “SEÑOR DE LOS MILAGROS”. Creo que es un maravilloso homenaje a nuestro Cristo Morado.

“Cuando el teléfono estaba atado a un cable, los humanos éramos libres”

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El verdadero valor de dar un detalle

El verdadero valor de dar un detalle

Hola… Hace unos días me contaron esta historia: «En África, una niña le dijo a su mamá que su maestra estaba de cumpleaños y que le gustaría hacerle un regalo. La mamá le respondió: -Me parece muy bien, ¿qué quieres que le compremos? La niña le dijo: -No mamá, no vamos a comprarle nada, solo te pido que me des permiso para ir a la playa, porque recuerdo haber visto unos caracoles pequeñitos y quisiera regalarle uno de ellos; ¿te molesta si voy a recogerlo? -Puedes ir hija, no hay problema. Y así lo hizo. Al día siguiente, ya con el caracol en su manito, se lo enseñó a su mamá y se fue al colegio. Cuando entró al salón de clase le dijo a la señorita que le había traído un regalo por su cumpleaños y se lo entregó. La maestra miró el obsequio, vio un caracolito bellísimo y le dice a la niña: -¿Por qué te preocupaste en ir a traerlo?, si yo sé que estos caracoles están en la playa, por lo menos a dos horas de tu casa, caminando. La niña, en su ingenuidad, le respondió: -Señorita, en el regalo también está la caminata».

Hoy en día, quizá la sociedad nos ha llevado a ser muy detallosos con nuestras amistades, en regalos, en whatsapp y en mil situaciones que, si bien es verdad que todo esto es muy bonito, me gustaría que reflexionemos, juntos, cómo existen personas hacia las cuales podríamos poner un poquito más de nosotros al regalarles algo. Para esa niña el caracol podría parecer insignificante, pero le puso el “plus” necesario para ser, posiblemente en ese día, el mejor regalo que la profesora pudo haber recibido, vale decir, el esfuerzo que esta niña tuvo que hacer para andar dos horas y llegar a la playa; luego, caminar dos horas más para regresar a su casa; eso, aún en un niño, se llama sacrificio. El regalo no es el costo material, sino el valorar la gratitud que esa pequeña tenía a su maestra y la única manera de compensarlo era a través del sacrificio.

Ayer fue la “Fiesta de Cristo Rey” y para ella estas palabras: “Nuestra salvación y redención fueron pagadas con la Sangre de Jesús”.

“Cuando el teléfono estaba atado a un cable, los humanos éramos libres”

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¿Sabes quiénes son tus verdaderos amigos?

¿Sabes quiénes son tus verdaderos amigos?

Hola… «En aquel jardín había una infinidad de flores, pero una de ellas era una rosa roja que sobresalía considerablemente sobre las demás. La naturaleza la había dotado con la más extraordinaria belleza, por lo que las personas, al pasar por aquel lugar, no podían evitar admirarla y quedaban absortos de su belleza.

Un día sucedió algo inaudito y es que comenzaron a decirle a la rosa roja que su belleza se veía algo oscurecida porque había un sapito a su lado que, según criterio de los que por allí caminaban, la “afeaba un poquito”. La rosa tenía cierto cariño al sapito; sin embargo, se sentía única en belleza, no podía soportar que los demás le dijeran que un sapito la afeaba y decidió hablar con este e indicarle que, por favor, se fuera de su lado. El sapito, para no quererla molestar, le respondió que en ese momento la dejaría sola y que se iría a otro lugar. Así sucedió, el sapito se fue a otro lugar del parque, no muy lejos de la rosa roja, pero con la suficiente distancia para que nadie se metiera con ella.

La rosa, feliz y contenta porque su tallo era perfecto, sus hojas guardaban una simetría con sus pétalos, estos de un color rojo profundo y desprendían un olor envidiable, más que cualquier perfume de alta calidad. Pasados unos días el sapito no pudo estar sin su rosa roja y decidió ir a visitarla. Llegado al lugar donde había estado siempre, se quedó paralizado porque no la veía por ninguna parte. -¡Qué raro, si no me he ido tan lejos y mi rosa roja estaba en este lugar! dijo el sapito. Comenzó a llamarla y como no estaba muy lejos le contestó con voz entrecortada y llorosa: -Estoy aquí. El sapito se encaminó hacia donde salía la voz y se encontró con algo inimaginable y doloroso: Su rosa roja estaba casi marchita, sus ramitas verdes secas, las espinas afiladas y los pétalos habían perdido su vigor que apenas tenían su color. Cuando estuvieron juntos, la rosa le dijo al sapito: -¡Mira cómo he quedado desde que te fuiste!, no sé lo que pasó; este le contestó: -Mi querida rosa roja, cuando yo estaba a tu lado, me comía a aquellos animalitos que querían destrozarte y no podían llegar a hacerte daño, pero cuando me fui, ellos se apoderaron de ti y te han dejado en este estado».

Saltemos al mundo real y por un minuto reflexionemos quiénes son las personas que Dios ha puesto a nuestro lado para defendernos de los que quieren destruirnos. Revisemos nuestro entorno personal y pongamos en claro qué personas y circunstancias de la vida nos favorecen para nuestro crecimiento, al mismo tiempo que seamos conscientes de que aquellos “cantos de sirena” nos pueden alejar de nuestra esencia.

“Cuando el teléfono estaba atado a un cable, los humanos éramos libres”

Gracias por llegar hasta aquí. Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

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El valor de lo que llevamos dentro

El valor de lo que llevamos dentro

Hola… Sucedió hace años en los Estados Unidos. Uno de los líderes más connotados de la historia fue Martin Luther King; su vida y sus obras han marcado un antes y después para millones de personas en este mundo. De él se cuentan muchas anécdotas, pero una de ellas, sin ser la más significativa pero sí la que, en un momento dado, cuando me la contaron, entendí la fuerza de este hombre para liberar a un pueblo de una innecesaria esclavitud.

Un día Martin Luther King fue a dar un mitin en una ciudad de los Estados Unidos; caminando hacia el estrado en la primera fila, se encontró con una niña que portaba un globo de color negro. A su alrededor había miles de personas con globos de todos los colores. Martin Luther King se acercó a la niña porque la vio llorando y le preguntó: -¿Por qué lloras? y ella respondió: -Porque me han dado un globo de color negro y cuando todos los niños suelten su globo, el mío no va a subir al cielo. Él nuevamente preguntó: -¿Y por qué?; la niña respondió: -Porque es de color negro. Contestándole Martin: -“Lo que hace subir al cielo a tu globo no es su color, sino lo que lleva dentro”.

En esta conversación con aquella niña, en algo tan didáctico, estoy seguro que la pequeña que era de tez morena, entendió perfectamente que el valor de una persona no estaba en el color de la piel, sino en lo que uno es en su alma y, por lo tanto, lo que uno hace en su vida. Lo importante son las actitudes, aquello que llevamos dentro, que son nuestros valores y nuestros principios, que no se dan de ninguna manera frutos del color ni de la forma externa que podamos tener los seres humanos.

Hoy en día, posiblemente vivamos en un mundo de fantasía y de colores; solo lo espectacular, y a veces lo bullicioso, es lo que valoramos de las personas; esto es un terrible error de lo que vale un ser humano, por sí mismo, como hijo de Dios creado a su imagen y semejanza. Pareciera que no hemos aprendido mucho y, al igual que en la época de Martin Luther King, hoy en día el racismo, la discriminación y otros elementos negativos hacen de la convivencia humana, en muchos casos, un auténtico infierno donde vale lo que tienes, pero no lo que eres.

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Lecciones de vida

Lecciones de vida

Hola… A partir de este momento y será en varias oportunidades invitaré a esta columna a un amigo que conocí en Marruecos. Él es beduino quien, al mismo tiempo, de hacer de guía en su país natal, transmite la filosofía de su pueblo que tiene las raíces en gente que cree profundamente en Dios, respetando sus tradiciones como el mejor legado que puede hacer llegar de generación en generación.

Me temo que hoy en día nuestro mundo, ubicado en el siglo XXI, no solo se ha olvidado del siglo XX, sino en muchos casos nos hemos olvidado hasta del ayer.

¡Qué bueno sería escuchar esta historia para ver qué podemos rescatar de ella en una sociedad donde pareciera que lo más importante es hundir al otro!

Esta es la historia: «En una tribu africana, cuando uno de sus miembros mantiene una actitud negativa prolongada, cometiendo errores contra sí mismo, contra la comunidad o contra otras tribus, los ancianos y los sabios del pueblo lo citan una noche y entorno a una hoguera ubican al desadaptado y no le recriminan para nada sus malos actos, sino que le hablan de quiénes fueron sus antepasados, de quién es su familia y le hacen ver que él es un hombre bueno porque su tradición lo es de gente buena. También le recuerdan las cosas bonitas que tenía y hacía en su vida, porque ahí se conocen todos de cuando eran niños y adolescentes. No le reprochan; al contrario, lo que desean es que se conecte con lo bueno que tiene para poder así enmendar sus errores».

Cuando Susie me contó esta historia de sus ancestros comparándolo con el mundo nuestro, donde solemos vivir de destrozar a las personas con o sin razón, me hace pensar que la capacidad destructiva del ser humano es infinita y que no necesitamos de guerras ni de conflictos bélicos para destruirnos porque, prácticamente, vamos minando de tal manera al otro que no valoramos su futuro y no buscamos de ninguna forma rescatarlo de sus errores.

No siempre la esencia de la vida está en los avances tecnológicos, sino en aquellos hombres y mujeres que por encima del modernismo están profundamente unidos a Dios.

En próximas ocasiones, al igual que el Filósofo de La Encalada, nuestro amigo Susie, el beduino, nos acompañará con importantes lecciones de vida.

“Pensar es difícil, por eso la mayoría lo que prefiere es juzgar”

Gracias por llegar hasta aquí. Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

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