Hola… Ayer se dio inicio de la Semana Santa con la Festividad del Domingo de Ramos. La liturgia de este día nos habla de la entrada triunfal de Jesús en la ciudad de Jerusalén, podríamos entenderlo como un éxito parcial en la vida de Jesús. Es vitoreado, aplaudido y proclamado Rey. Siempre me he preguntado ¿por qué Jesús, tan esquivo Él a estas manifestaciones, lo permitió?; y los Evangelios nos lo cuentan no como un hecho metafórico, sino real; pero toda moneda tiene dos caras y en la misma liturgia de este domingo leemos la Pasión de nuestro Señor Jesucristo, donde ahí sí se expresa la auténtica fotografía de la venida de Jesús a este mundo: Su Pasión, Muerte y Resurrección.

            Hagamos en esta conversación momentos para ayudarnos a vivir esta Semana Santa y podríamos pensar en tres días: lunes, martes y miércoles, como instantes para encontrarnos con Cristo y el Sacramento de la Reconciliación.

            Llegamos al Jueves Santo: Los Sacerdotes del mundo entero, ante el Obispo de su Diócesis, renuevan el Sacramento recibido del Orden Sacerdotal. Esta ceremonia suele celebrarse en la mañana y en la catedral. En la tarde viviremos la Institución de la Eucaristía, en la cual hay un gesto significativo y único cuando recordamos que Cristo lavó los pies de sus discípulos como signo de humildad y de servicio. “No se ama para recibir, sino para dar”.

            Para el Viernes Santo: El silencio y la duda. Es importante escuchar las palabras de Jesús desde la cruz y quizá, para muchos, este año una de ellas sea la identificación con lo que nos está pasando: “DIOS MÍO, DIOS MÍO, ¿POR QUÉ ME HAS ABANDONADO?”. Pero no nos olvidemos que Jesús nos dejó a María como nuestra protección.

            Llegar con gozo al Domingo de Pascua es, para poder entender, que en la vida no hay triunfo sin dolor, no hay éxito sin sacrificio y que un túnel oscuro traspasa la montaña para unir dos valles soleados. Por eso la vida tiene montañas imposibles de escalar; sin embargo, de la mano de Cristo podemos caminar en la oscuridad hacia la LUZ.

            Posiblemente los días de la Semana Santa nos daría para un extenso diálogo y reflexión, pero estoy seguro que cada uno de ustedes forjará en esta semana un corazón de ilusiones y con la fortaleza del cielo sabremos salir hacia adelante, porque Jesús cayó bajo el peso de la cruz, pero llegó al calvario y desde ahí nos redimió a todos para llegar al cielo.

“Cuando hay una tormenta los pajaritos se esconden, pero las águilas vuelan más alto”.

            Gracias por llegar hasta aquí.  Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

            Contáctanos en facebook: Padre Pablo.