Hola… En este mes de febrero, como todos los años, espero la visita de mi amigo el Filósofo de La Encalada; sin embargo, este año no vino y pensé lo peor, hasta que hace tres días apareció de una manera muy sorpresiva y, como siempre, atento a sus mensajes transcribí uno de ellos para compartirlo con ustedes:

            “No hay nada mejor que una piedra en el zapato para recordarnos que el problema no es el zapato o el camino, sino la piedra. Y no nos queda más que quitarla y seguir adelante; pero a veces nos enamoramos de la piedra y aprendemos a convivir con su molestia hasta hacerla carne viva en los huesos. A veces no es el zapato ni es la piedra; a veces la piedra es uno mismo”.

            El miércoles pasado hemos iniciado el Tiempo de Cuaresma con la liturgia del Miércoles de Ceniza. Es este un tiempo de conversión; en el momento de la imposición de la ceniza la frase que dijimos fue: “Conviértete y cree en el Evangelio”. A modo de anécdota, te cuento que celebré la Eucaristía del Miércoles de Ceniza a través del facebook y, para mí, fue muy significativo, porque toda mi vida compartí esta ceremonia de la imposición de la ceniza en misas presenciales, pero este año, gracias a la virtualidad, cada hogar se convirtió en una iglesia doméstica y uno de sus miembros impuso la ceniza al resto de la familia. Fray Diego y yo transmitimos la Eucaristía desde la Capilla del Colegio San Agustín, pues fueron miles de hogares los que en ese instante, como nunca antes se habría hecho, se comprometieron a convertirse y a vivir el evangelio.

            Quería contarte este suceso del Miércoles de Ceniza, para compartir de nuevo la reflexión que me dejó el Filósofo de La Encalada y pensar que en este Tiempo de Cuaresma y de Conversión, podríamos revisar cuáles son aquellas circunstancias que ameritan sacar de nuestras vidas para lograr ser felices. Pienso que los problemas no están allí para que los coleccionemos, sino para solucionarlos. Es por ello que un análisis y revisión de nuestras propias vidas, “nos lleven a sacar de la mochila” todo aquello que nada nos sirve para la vida.

            Pedirle a Dios que no tengamos problemas, sobre todo en un tiempo como este, de pandemia y de dolor, pero me permito sugerirte que nos pongamos en oración para implorar al Altísimo creatividad y fortaleza; con ello, juntos y bendecidos por el cielo, a pesar de las vicisitudes de la vida, salir adelante.

“Cuando hay una tormenta los pajaritos se esconden, pero las águilas vuelan más alto”.

            Gracias por llegar hasta aquí.  Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

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