No dejemos pasar el tiempo

No dejemos pasar el tiempo

Hola… Esta semana, en mi programa de radio, contaba cómo en momentos de mi vida me faltó dar ese paso para conquistar un sueño y, posiblemente, por falta de valentía no lo hice y ahora, pasados los años, me doy cuenta de que en aquel momento debí tomar la decisión de hacerlo, pero… ahora es muy tarde.

            Los oyentes escribían a la radio contando experiencias personales que nos llevaron a pensar cuántos de nosotros, si en su momento hubiéramos tenido el coraje de decir que “SÍ”, hoy tendríamos la satisfacción de haber vivido una maravillosa experiencia.

            Hace algunos años fui a la audiencia general de los miércoles con el Papa Benedicto XVI. Al término de esta el Papa saluda a sus invitados, cardenales, obispos, cuerpo diplomático y enfermos. Al final saluda y bendice a las parejas que celebraron su matrimonio en ese mes. Yo estaba cerca de ese grupo, apenas a unos metros y mientras el Papa saludaba a las parejas, su secretario les regalaba un rosario bendecido por Su Santidad. El Papa se retiró y el secretario, con la bolsa de rosarios en la mano, se quedó conversando con una pareja.

            Fueron varios minutos en los que dudaba si pedirle un rosario para mí, yo estaba vestido de sacerdote y había dos opciones: al pedírselo podía dármelo o no. -¿Qué hago? me pregunté; pasaron los minutos y no me decidí, a pesar de haber estado a unos metros del secretario del Papa. Se fue. Han pasado los años y me pregunto: -¿Por qué no le pedí un rosario si esa era mi ilusión?

            Más allá de lo anecdótico del momento, me atrevería a pensar cuántas veces pudimos haber hecho algo; sin embargo, por falta de decisión dejamos el tiempo pasar y que la distancia se convierta en un imposible. Espero que al leer estar líneas no te quedes con la anécdota, sino que puedas llegar a plantearte, como yo lo he hecho, si algunas veces en la vida dejamos de ser como niños que bordean una y cien veces la piscina, pero no se atreven a lanzarse al agua.

            La próxima semana viviremos ya nuestra tradición limeña y peruana del mes de octubre, mes del Señor de los Milagros. Decidámonos, todos juntos, a pedirle al Señor por la paz y concordia de nuestro Perú.

“Deja que tu Fe sea más grande que tus miedos”.

            Gracias por llegar hasta aquí.  Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

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El lugar más maravilloso de la tierra

El lugar más maravilloso de la tierra

Hola… Realmente existen historias que nos dejan un espacio para la reflexión y, a veces, para el compromiso y salir del hoyo en el que nos encontramos porque son relatos que nos potencian al éxito.

            “Me cuentan que un campesino, cansado de la rutina del campo y del duro trabajo que realizaba, decidió vender su chacra. A su lado vivía un destacado poeta y conversándole de sus intenciones, le manifestó que no tenía palabras adecuadas para convencer a los futuros compradores, y le dijo: -Hágame el favor de escribir un aviso que sea fácil de ubicar para poder realizar la venta de la chacra. El poeta accedió con mucho gusto y al día siguiente le entregó al campesino esta nota: ‹Vendo un pedacito de cielo, adornado con bellas flores y verdes árboles. Hay hermosos prados y un cristalino río con el agua más pura que jamás nadie haya visto›. El poeta tuvo que marcharse de aquel lugar y pasados algunos años regresó para visitar a sus vecinos; al primero que vio fue al campesino, al que supuestamente le ayudó a vender su chacra. Sorprendido le preguntó: ¿Qué pasó? Y con una sonrisa le respondió: -Después de leer el aviso que usted hizo, comprendí que tenía el lugar más maravilloso de la tierra y que no existe otro mejor”.

            Me atrevería a decirte que no esperes a un poeta que venga a contarte lo maravillosa que es tu vida, tu hogar, tu familia y todo lo que posees; más bien dale gracias a Dios por tu existencia, porque tienes salud y esperanza para seguir luchando y alcanzar tus metas.

            Siempre alzando la mirada y agradeciendo al Altísimo por ese pedacito de cielo que ha puesto en tu corazón y en el corazón de aquellos que te rodean, que no son fruto de la casualidad, sino que todo lo que te sucede es una historia de amor que Dios ya escribió para ti y que, a ti y a mí, solo nos hace falta hacerla realidad.

            Al iniciar esta conversación te comentaba que existen historias que el Señor coloca en nuestras vidas, para que nos demos cuenta o al menos profundicemos aquellos aspectos que son los que de verdad nos pueden hacer felices.

            A escasos días del inicio de la primavera, que florezcan en nuestras vidas el aroma de felicidad más increíble para compartirlo con los demás.

“Deja que tu Fe sea más grande que tus miedos”.

            Gracias por llegar hasta aquí.  Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

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Brindemos paciencia en estos tiempos difíciles

Brindemos paciencia en estos tiempos difíciles

Hola… Hace algunos años llegó a mi computadora un video con una magistral lección de vida, cuyo contenido era importante, pero técnicamente hablando no tenía mayor valor. Transcribo las imágenes:

“El plano abierto es de un jardín que muestra una banca en medio del mismo, donde se encuentran dos personas, una de ellas de edad adulta y a su lado un joven. Ambos están en silencio, el cual es roto por el anciano que, con mirada fija hacia el horizonte, señala con un dedo preguntando: -¿Qué es eso? El joven le contesta: -Papá, es un pajarito que se ha posado en las ramas de ese árbol. Pasaron quince segundos, el anciano vuelve a preguntar señalando con el dedo: -¿Qué es eso? Y el joven le dice: -Papá, ya te dije que es un pajarito que siempre te ha gustado mucho, es una cuculí. El padre inmutable, el hijo nervioso y apenas quince segundos después el anciano vuelve a preguntar: -¿Qué es eso? El joven, ya un poco molesto, le dice: -Papá, ¡cuántas veces tengo que decirte que es un pajarito llamado cuculí! La cuarta vez que el anciano preguntó, la respuesta del hijo fue brutal, prefiero no copiarla. El padre se levantó de la banca, cruzó el jardín, ingresó a una casa de la que volvió a salir diez minutos después trayendo un cuadernito en su mano. Llegó a donde estaba su hijo, se volvió a sentar en el mismo sitio, abrió el cuaderno y leyó: -Hace muchos años mi hijo me preguntó: -Papá, ¿qué es eso? Y le contesté: -Es una cuculí hijo. El niño siguió preguntándome varias veces y con cariño le respondía; abrazándole y besándole en la frente buscaba resolver su interés, dando respuesta a las lógicas preguntas de un niño. Fácil fueron veinte veces y con mucha ternura se las repetía.

            Perdóname papá, yo era ese niño y parece que no aprendí la lección. Nunca más volverá a suceder”.

            Es posible que muchos de ustedes conozcan esta historia, pero soy consciente que hoy en día, de manera muy especial por la pandemia que estamos viviendo, tengamos como prioridad el cuidado de nuestros ancianos, quienes no solo nos dieron la vida, sino que, con paciencia, nos han enseñado a vivir.

“Deja que tu Fe sea más grande que tus miedos”.

            Gracias por llegar hasta aquí.  Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

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¿Verdad o mentira?

¿Verdad o mentira?

Hola…  El mes de setiembre es un mes llamado a la esperanza, porque después de lo que estamos pasando están apareciendo algunos signos que nos pueden dar luz a una larga noche que hemos vivido durante los últimos tiempos.

            “Quiero contarte una historia en la cual aparecen dos personajes centrales: Uno de ellos se llamaba “LA VERDAD” y el otro “LA MENTIRA”; ambas caminaron juntas hasta un lago y decidieron tomar un baño. Se quitaron la ropa y se lanzaron al agua, conversaron, se relajaron y repentinamente LA MENTIRA salió rapidísimo del agua, pues como sabía dónde había dejado la ropa LA VERDAD, se la puso y se fue corriendo, lógicamente vestida con la ropa de LA VERDAD; a su vez esta, viendo lo sucedido, salió rápido de la laguna pidiéndole a LA MENTIRA que le devolviese su ropa, pero no lo hizo. Ocurrió algo que nos debe llevar a la reflexión: Al caminar LA VERDAD desnuda por las calles, la gente se molestaba y murmuraba mirando para otro lado, por lo que acongojada no le quedó otra que regresar y recluirse para siempre. Por eso LA MENTIRA corre por el mundo vestida de LA VERDAD”.

            Ciertamente, es una alegoría, una parábola, pero en un mundo como el nuestro es muy posible que nos sintamos confundidos con aquello que nos dicen, pensando que es verdad y no es más que una mentira disfrazada de verdad. Se ha puesto de moda algo peligrosísimo que suele suceder con el mundo de la fotografía, donde uno cree lo que está viendo y en realidad es un montaje que pasa como verdad.

            Hace unos años, con mi hermana y un grupo de peregrinos, camino a Medjugorje estuvimos dos días en Madrid y fuimos a visitar el Estadio Santiago Bernabeu donde hicimos un lindo recorrido; antes de salir preguntan con qué futbolista quieres tomarte una foto, por supuesto que esta no es con el personaje real, es una fotografía montada en tamaño natural; en mi caso fue con Cristiano Ronaldo o, mejor dicho, con su fotografía, pero más de uno piensa o puede llegar a pensar que, tanto Ronaldo como yo, somos reales y el único real soy yo.

            LA MENTIRA le robó su ropa a LA VERDAD y no se la devolvió. A LA VERDAD le hicieron bullying y está escondida en un pozo porque suele estar desnuda por ser auténtica.

“Deja que tu Fe sea más grande que tus miedos”.

            Gracias por llegar hasta aquí.  Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

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El compromiso de nuestros anhelos

El compromiso de nuestros anhelos

Hola… Ayer fue el Día de Santa Rosa de Lima y a partir de este momento me gustaría que me acompañes en una oración dirigida a nuestra Santa Limeña para que sea ella, al lado de San Martincito de Porres, quien en unos días tan aciagos como los que estamos viviendo, sea su intercesión nuestra fortaleza para salir hacia adelante en esta etapa de dolor y desesperanza.

            En la vida de los Santos no podemos resumir en una palabra o en un simple contexto toda la riqueza que transmiten a la Iglesia, o quedarnos simplemente, como muchas veces lo hemos hecho, en algo tan anecdótico, siendo para su vida muy importante como fue el ayuno y mortificaciones que ella misma había descubierto para moderar sus instintos y ofrecerle a Dios pureza y plenitud.

            Recuerdo que hace años una famosa modelo “pop” en el mundo de las pasarelas y posiblemente una de las que más cobraba por cada contrato, estamos hablando de cantidades millonarias por jornada de trabajo, contó que después de un desfile en Miami, todos los participantes fueron invitados a la recepción en un hotel de Coral Gables; viendo la cantidad y exquisita comida servida en el buffet, se le acercó un periodista y en la conversación surgió esta pregunta intrascendente: -De todo esto, ¿qué has comido? Y ella le contestó: -Una uva. Admirado el entrevistador repitió la respuesta diciendo: -¡Solo te has comido una uva! -Por supuesto, le dijo ella, guardo una dieta estricta para mantener mi cuerpo y mi mente despejada; por eso estoy en las pasarelas más importantes del mundo.

            Muchas personas, bien por salud, por ser deportistas de élite, o por muchas otras razones, saben cuidarse siguiendo un fin superior que no necesariamente los “mortales” entendemos, pero ellas no tienen por qué darnos explicación.

            Santa Rosa de Lima fue, primordialmente, una mujer entregada totalmente a Dios y esa entrega la llevó a un compromiso social que fue una gran riqueza para los más necesitados de aquella Lima que la conoció. Todos los sacrificios, ayunos y mortificaciones son difíciles de comprender desde nuestra visión de la vida y es por ello que buscar lo anecdótico de Santa Rosa de Lima, es perder de vista una de las vidas más ricas que nos ha dado la historia del Perú, al igual que otros hombres y mujeres han sabido construir un Perú capaz de soportar los más grandes avatares de la historia.

“Una sola alma y un solo corazón hacia Dios”.

            Gracias por llegar hasta aquí.  Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

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Tiempos de esperanza, consuelo y ayuda

Tiempos de esperanza, consuelo y ayuda

Hola… Hoy quiero hablarte de un hombre de Dios; por lo tanto, de un hombre bueno. Lo conocí hace muchos años cuando apenas era estudiante de Teología en la Facultad de Teología de Lima. No recuerdo haber estado en su Ordenación Sacerdotal, pero sí tuve la oportunidad de compartir con él en varias oportunidades, posteriormente cuando era Obispo Auxiliar de Lima y en la actualidad de la Arquidiócesis de Arequipa. Me refiero a Monseñor Raúl Chau Quispe.

            En este encuentro quiero hacerte referencia de cómo ante una realidad dolorosísima como la que estamos viviendo, creo importantísimo no perder de vista y valorar a quienes están haciendo una maravillosa labor social. Es cierto que leemos en el Evangelio una frase indicándonos que “lo que haga tu mano derecha no tiene por qué saberlo la izquierda”; y añadiendo a esta frase, recordamos el pasaje de Juan 4, 37 que dice: “Uno es el que siembra y otro el que cosecha”. Sin embargo, esta es una época donde muchos intentan minimizar y muchas veces ignorar la labor silenciosa y fructífera de la Iglesia, poniendo en titulares errores, defectos y pecados que, con mucha pena, debe reconocerlos y con mucho esfuerzo y fortaleza del cielo debe superarlos.

            Monseñor Raúl me escribió así: “Hoy lunes empezamos el día visitando la zona del Alto Cayma, siempre con la grata compañía del P. Alex que continuamente está acompañando a estos hermanos nuestros que pasan necesidad, para llevarles esperanza, consuelo y ayuda en nombre del Señor y de la Iglesia.

            Gracias a la generosa ayuda de personas entusiastas y comprometidas con la Iglesia es posible dar 1,800 almuerzos diarios en 14 comedores, algunos muy sencillos como los que ves en las fotos que te envío.

            Que Dios siga bendiciendo a las personas entusiastas y comprometidas, a las empresas e instituciones que hacen posible que muchos que pasan grandes necesidades no se sientan abandonados.

            Hemos repartido también los politos, chalinas y chompas tejidas por señoras de Lima, además de mantas polar donadas por señoras arequipeñas.

            Unidos venceremos la COVID-19, siempre de la mano de Dios”.

            Quería compartir estas líneas con ustedes para que aquellos que nos sentimos profundamente identificados con la Iglesia, notemos el respaldo de estas personas que no serán noticia, pero cuya labor será premiada por el Todopoderoso que ve cada detalle y valora el trabajo de quienes lo hacemos en su Nombre.

            Que Dios siga bendiciendo al Arzobispo Javier del Río Alba y a Monseñor Raúl Chau Quispe.

“Una sola alma y un solo corazón hacia Dios”.

            Gracias por llegar hasta aquí.  Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

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Siendo honestos lograremos grandes propósitos

Siendo honestos lograremos grandes propósitos

Hola… Hace unos días pude ver una imagen, la cual me llevó a una reflexión, al menos para mí, muy importante. Era un cuadro donde se notaba el desierto por la arena y había dos señales: una de ellas, en forma de flecha, indicaba “Agua a 5 kilómetros”; la otra era una flecha en dirección totalmente contraria que ponía: “H2O a 50 metros”. Un hombre, arrastrándose sobre la arena, tomaba la dirección que señalaba el “Agua a 5 kilómetros”; es innegable que éste estaba exhausto por el calor, deshidratado y no se sostenía de pie por lo que se arrastraba en busca del agua salvadora.

            Debajo de esta foto estaba escrita la siguiente leyenda: “Este hombre puede morir por desconocer que H2O también es agua”. Difícilmente podría llegar traspasando el desierto 5 kilómetros más, cuando en realidad su salvación se encontraba apenas a 50 metros, pero por ignorancia estaba perdiendo la gran oportunidad de su vida.

            Siempre la escuché y me parece que es una frase muy significativa que dice: “El saber no ocupa lugar”. Si fuéramos conscientes de que todo aquello que nos conduce al conocimiento de las cosas nos evitaría cometer errores que, en algunos casos, hasta pueden ser mortales, en mi opinión el ejemplo que describí anteriormente es sumamente significativo para nuestra época. Pudiera darse el caso de que muchos de nosotros nos conformemos con las informaciones superficiales y no ahondemos más el conocimiento de las cosas cuando, eso sí, esforzándonos un poquito podríamos tener un dominio de ellas con las cuales llegaríamos a tomar las mejores acciones o, lo que es lo mismo, a tomar las mejores decisiones.

            También traigo a la reflexión que, a veces, algunas personas quieran acceder a trabajos siendo conscientes de no estar preparadas y piensan que no importa, que en el camino irán adquiriendo conocimientos, sin querer darse cuenta del daño que puedan estar causando a otros. No me gustaría especificar ninguna profesión, creo que todo lo que hacemos y todas las responsabilidades que adquirimos, previamente deberíamos preguntarnos: ¿Estoy preparado para ello? Porque si no fuera así, cuántas serían las personas a las que podría hacerles daño, fruto de mi falta de preparación y en la vida debemos ser “honestos”. Si algo no sabemos, no nos hagamos daño y, por supuesto, no dañemos a los demás.

            Son tiempos estos de tomar decisiones vitales. Seamos honestos a la hora de actuar.

“Una sola alma y un solo corazón hacia Dios”.

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La medida del amor es el amor sin medida

La medida del amor es el amor sin medida

Hola… Siempre me impresiona esta historia. Cada vez que la escucho o la leo recuerdo a mis padres, quienes tuvieron más de sesenta años de matrimonio hasta que mi mamá se fue al cielo.

            En una clase de filosofía salió el tema del matrimonio, el viejo profesor defendía el Sacramento del Matrimonio; sin embargo, un grupo de jóvenes lo negaban diciendo que las parejas debían de romperse cuando entre ellas no había amor. Por ello, el viejo profesor les contó esta historia:

            “Mis padres vivieron sesenta años de casados. Una mañana mi mamá, bajando las escaleras para preparar el desayuno, sufrió un infarto fulminante y cayó rodando los escalones. Cuando mi padre se dio cuenta, con mucho esfuerzo logró colocarla en la camioneta y la llevó al hospital. Nada pudieron hacer.

            En el cementerio mi padre no habló, apenas lloró. En la casa nos reunimos, mis hermanos y yo, para acompañar a mi papi. Era media noche, él se paró y nos dijo: -Llévenme al cementerio. Todos nos quedamos atónitos y uno de mis hermanos respondió: -Papá, son las doce de la noche, no te preocupes, mañana temprano te llevo. -Por favor, hijos míos, acabo de perder al ser más querido de mi vida junto con ustedes, creo que puedo pedirles que me lleven al cementerio ahora mismo. Cuando llegamos, ya ante la tumba de mi madre, mi padre comenzó a hablar: -Fueron sesenta años, ¿saben? Nadie puede hablar de ese amor si no lo ha compartido. Ella y yo estuvimos juntos en todo: alegrías, penas, cuando nacieron ustedes, cuando me despidieron del trabajo, juntos llorábamos al ver terminar sus carreras, juntos rezábamos en el hospital cada vez que uno de ustedes se enfermaba, nos apoyábamos en el dolor, nos abrazábamos y siempre nos perdonábamos, pero en el fondo me siento feliz de que ella se haya ido antes, porque Dios sabía muy bien que no soportaría mi ausencia y no me hubiera gustado que ella sufra.

            Nos contuvimos en silencio unos minutos, juntos con nuestro padre abrazados, rezamos aquellas oraciones que ella nos enseñó de niños: el Ángel de la Guarda, el Padre Nuestro y el Ave María; luego nuestro papá nos bendijo y regresamos a la casa en donde lo acompañamos hasta el día siguiente; de allí, cada uno regresamos a nuestros respectivos hogares”.

            El amor no se habla, no se teoriza, hay que vivirlo y sentirnos orgullosos de nuestra historia personal. “La medida del amor es el amor sin medida”.

“Una sola alma y un solo corazón hacia Dios”.

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En la espera de nuestro tiempo

En la espera de nuestro tiempo

Hola… Me contaron la experiencia vivida por una pareja que visitaba la zona comercial del centro de Londres:

“En el escaparate vieron una tacita preciosa de la que ambos se enamoraron “a primera vista”. Ingresaron a la tienda y pidieron a la señorita les alcanzara la tacita que habían visto. Pero sucedió algo maravilloso, la tacita comenzó a hablar y le dijo: -Señora, yo no siempre he sido taza, hace algún tiempo era barro, pero un artesano me fue moldeando con sus manos; sentía dolor por lo que me hacía y le dije: -¡Por favor, déjeme en paz! El artesano me sonrió y contestó: -Aguanta un poquito más, todavía no es tiempo.

            Después de un rato, ya moldeada, me puso en un horno. Jamás había sentido tanto calor y grité: -¡Por favor, sáquenme de aquí! Y, a lo lejos, escuchaba al artesano que me decía: -Aguanta un poquito más, todavía no es tiempo.

            Luego, sacándome del horno, un poco más fresca, sentí que empezaba a rasparme y a lijarme, me daba vueltas para arriba, para abajo y en eso me da una capa de pintura que me dejó sin respiración; una vez más, ante mi desesperación, me dijo: -Aguanta un poquito más, todavía no es tiempo.

            Pensé que todo había terminado y me volvió a meter en el horno, este era imposible de aguantar, creí que me moría, lloré como nunca antes lo había hecho y el artesano me repetía: -Aguanta un poquito más, todavía no es tiempo. Terminada esta acción, con mucha delicadeza el artesano me llevó a un lugar diferente; como yo, había unas tacitas, auténticas obras de arte, que resplandecían como solo ocurre en los sueños. Pude verme en un espejo y pensé que todo había sido necesario.

            El artesano me dijo: -Sé que sufriste al ser moldeada por mis manos, sé que fueron muy duros los momentos que estuviste en el horno, la pintura te daba nauseas, fue horrible cuando te pulí; sin embargo, ahora eres una obra terminada y estoy convencido que logré lo que siempre había soñado”.

            Cada uno de nosotros somos un “SUEÑO DE DIOS”, solo Él sabe de nuestros tiempos; por ello, cada experiencia dolorosa que podamos vivir en los planes de Dios, tienen una razón de ser. Ningún sufrimiento está demás, o lo convertimos en fortaleza, o la misma vida se encargará de destruirnos.

“Una sola alma y un solo corazón hacia Dios”.

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La iglesia

La iglesia

Hola… El pasado lunes el P. Alejandro Ferreirós nos deleitó con un bello texto, el cual respondía a un cuestionamiento que tienen muchos cristianos sobre el actuar de la iglesia. Le escribió un whatsapp al Apóstol Pablo preguntándole que habiendo fundado las iglesias de Éfeso, Corinto, Tesalónica, Filipo, Colosas y siendo influyente en las de Roma y Jerusalén, sabría si los problemas de hace dos mil años se parecían a los problemas de la iglesia actual.

El Apóstol le contestó en una comunicación basada en textos de sus Cartas y de los Hechos de los Apóstoles. Nos damos cuenta que las primeras comunidades cristianas que estuvieron tan cerca a los Apóstoles, incluido a Pablo, tuvieron exactamente los mismos problemas que tenemos los cristianos del siglo XXI. Los caminos equivocados son aquellos que nos conducen a pensar que la comunidad de personas puede construir algo perfecto. Lo valioso es sentir cómo el valor de la iglesia se basa en buscar la verdad del evangelio en el corazón de cada uno de nosotros. No es cuestión de escuchar a los sabios de este mundo, no dejarán de ser importantes, pero en la iglesia de Cristo hay que buscar lo esencial sin olvidar lo importante que nos ayudará a llegar a lo esencial, o sea que el corazón del hombre esté repleto como aquella frase del Apóstol Pablo: “Ya no soy yo, es Cristo quien vive en mí” (Gálatas 2, 20) y desde él buscaremos limar asperezas, desecharemos lo malo, haremos nuestro mejor esfuerzo por perseverar y sobre todo esperaremos a Jesús en su segunda venida.

Pienso que nuestra labor principal como cristianos es llenarnos del amor de Cristo en nuestros corazones; digo esto porque el miércoles 22 de julio la iglesia recordó a Santa María Magdalena, la primera Apóstol de Jesús, la primera que vio al Resucitado cuando Jesús le dijo: ¡María!, y ella lo reconoció respondiéndole: ¡Raboni!, que significa Maestro, y Jesús le dio una clara disposición: “Ve y dile a mis hermanos que he resucitado”. Aquí está el secreto del cristianismo: Reconocer con amor a Cristo y anunciárselo a nuestros hermanos.

No quisiera despedirme de ustedes sin elevar una oración al cielo por este Perú nuestro, que celebra sus Fiestas Patrias en esta semana. Es importante llevar al Perú en el corazón, pero, a la vez, hacérselo sentir a nuestros hermanos peruanos que están a nuestro lado.

“Quien no vive para servir, no sirve para vivir”.

Gracias por llegar hasta aquí. Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

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