¿Mentes cerradas?

¿Mentes cerradas?

Hola… En estos primeros fríos del invierno limeño y observando a través del ventanal de mi oficina, aquí en el Colegio San Agustín, miro a lo lejos a un hombre caminar hacia donde me encuentro; él es siempre bien recibido por mí, el “Filósofo de La Encalada”. -Pasa, le digo. -No, me contestó, estoy con prisa; he venido solamente a dejarte una frase, la que te pido reflexiones: “El problema de las mentes cerradas es que siempre tienen la boca abierta”. Y se despidió de mí; pero sé que pronto regresará porque es una persona fiel a la amistad, la que tenemos desde hace muchos años.

Arropado con mi chompa no solo por el frío, sino por mis pensamientos, dejé volar la imaginación y me encontré con un mundo donde, como nunca, el ser humano tiene infinitas posibilidades de comunicación.

No sé si por miedo -aunque pienso que es aún más por inseguridad- somos muchas las personas que hemos cuadriculado nuestras mentes con cuatro ideas, cerrándole paso a todo lo que sea novedad y que con ello podamos estar corriendo peligro que nos desidentifiquen. Pero a la par, nuestras mentes están cerradas a nuevas ideas; sin embargo, tenemos la boca bien abierta o quizá, modernamente, nuestros deditos muy ágiles para mandar por whatsapp aquello que se nos ocurre sin haberlo pensado o, lo que es peor, vivir en una sola dirección; cuando como decían mis antiguos profesores: “En la variedad está el gusto”.

No necesitas que te lo explique, pero déjame que te cuente, para mi tranquilidad, que confío en mis principios y valores que, en analogía, serían los cimientos de mi vida, pero que después las paredes, las puertas y las ventanas, al igual que los colores y los adornos, pueden tener varios matices y no llegar a empobrecerme tanto que pueda no decir, pero sí pensar que aquel que no piensa como yo, no es digno de mí.

Reitero mi pedido del domingo pasado, para que este sábado 25 de mayo, en la ciudad del Cusco, acompañemos al Arzobispo Richard Alarcón en la Solemne Eucaristía que, con ella, los Agustinos iniciaremos el Proceso de Beatificación de Fray Diego Ortiz, “El Misionero Fiel”. Después de la Misa, tendremos la Presentación del Libro de Fray Gustavo Moreno Ulloa, quien nos hablará de la Vida de Fray Diego. Será un gusto compartir con la Comunidad del Cusco a tan esperanzador acontecimiento. Fue este hombre fiel a la Orden Agustina; por lo tanto, fiel a la Iglesia y fiel a Cristo y a su Palabra.

“Hay heridas que en vez de abrirnos la piel, nos abren los ojos”

Gracias por llegar hasta aquí. Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

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¡Nuevo beato agustino!

¡Nuevo beato agustino!

Hola… Perú podría tener un nuevo beato, se trata del fraile agustino: Diego Ortiz, quien fiel a su fe murió martirizado a manos del pueblo. Con la finalidad de difundir su historia de vida, la Orden de San Agustín, Provincia de Nuestra Señora de Gracia, ha preparado una serie de actividades en la ciudad de Cusco.

El día 25 de mayo, a las 10:00 a.m., se oficiará una misa presidida por el Obispo de Cusco, Monseñor Richard Daniel Alarcón Urrutia, donde los fieles católicos pedirán por la beatificación del fraile, cabe resaltar que esta misa es abierta para el público en general. Además, a las 11:30 a.m. se realizará la presentación del libro “Fr. Diego Ortiz. El misionero fiel”, novela histórica realizada por Fr. Gustavo Moreno Ulloa, OSA, que intenta contar la biografía del fraile agustino y misionero del siglo XVI y sus pasos por la zona de Vilcabamba en Cusco.

El “Siervo de Dios”, Fray Diego Ortiz, fue un fraile agustino que evangelizó a las poblaciones de Yanacachi, Capiñora y el Cuzco, entre los años 1563 y 1566. Durante su etapa de evangelización en Vilcabamba el fraile tenía discordancias con el Inca Cusitito, debido a los actos inmorales que este cometía. Luego de que el Inca muriera a causa de sus excesos, el pueblo le pidió a Fray Diego Ortiz que lo reviviera y, como no lo hizo, lo condenaron a muerte.

Proceso de beatificación: En 1996-1998 el Vaticano reconoció a Fray Diego Ortiz como “Siervo de Dios”, primera etapa del proceso de Beatificación. Ante esto, el Postulador General de la Orden de San Agustín, Josef Sciberras señaló que está preparando la “Positio Super Martyrio”, presentación racional de las pruebas (de testigos y documentos) sobre el martirio del Siervo de Dios. Eso significa que se encuentren suficientes pruebas, más allá de cualquier duda humana, que Fr. Ortiz fue martirizado in odium fideí, es decir, que haya un perseguidor que real y materialmente mata al Siervo de Dios en odio a la fe o a alguna virtud de la vida cristiana.

Si los peritos de la Congregación para la Causa de los Santos reconocen el martirio, el Santo Padre dicta el decreto en el que se reconoce su beatificación. Una vez beatificado a causa de su martirio, si se confirma un milagro, pasaría a ser canonizado y se convertiría en el primer santo agustino en el Perú.

“Fr. Diego Ortiz. El misionero fiel”, cuenta con 85 páginas de fácil lectura y está dirigido para el público en general.

A todas las MAMÁS del Perú: Que hayan tenido un “FELIZ DÍA”.

“Todo lo que siempre has querido está al otro lado del miedo”

Gracias por llegar hasta aquí. Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

P. Pablo Larrán García, O.S.A.
pablo@sanagustin.edu.pe

¿A quién premiamos?

¿A quién premiamos?

Hola… A veces en la vida solemos cometer graves errores a la hora de reconocer y valorar el esfuerzo de los demás. Puede suceder que demos méritos a personas que no se lo merecen y, simultáneamente, se los quitemos a quienes en realidad hicieron todo el trabajo.

Mi amigo, el “Filósofo de La Encalada”, a quien extraño mucho porque hace un buen tiempo que no viene a visitarme, me contó esta historia:

Había una vez una granja en el campo donde el animal estrella era un bellísimo caballo de paso, a quien el granjero cuidaba casi casi como si fuera su hijo. Pero un día se enfermó y resulta que no había otra solución que no fuese el llamar al veterinario y ponerlo en manos de la ciencia. Llegó el doctor, lo auscultó y con cara de preocupación le dijo al amo: -Me temo que no va a salir de esta. Este le contestó: -Por favor, este caballo es una joya y no puedo darme el gusto de perderlo. -Haré lo que pueda, le contestó el veterinario. Al lado del caballo había un chanchito que lo escuchó todo y se propuso ayudarlo en lo que fuera posible. El caballo tenía que tomar unas vitaminas; sin embargo, se negaba a hacerlo, cosa que, en la noche, el chanchito se le acercaba y le decía: -Tienes que hacerlo, tú no puedes morirte siendo tan joven y, sobre todo, por el futuro maravilloso que te resta por vivir. Pero el caballo ni siquiera miraba al pobre chanchito, ni le quería hacer caso… Día tras día el chanchito insistía con cariño, con dedicación y parece ser que el caballo, por fin, aceptó tomar la medicación.

Pasaron algunas semanas, el caballo ya pudo pararse y el dueño se encontraba feliz y contento de verlo mejorado. Llamó a los amigos y les dijo: -Soy el hombre más feliz del mundo, mi caballo se ha recuperado, pues merece que lo festejemos a lo grande; he pensado matar al chanchito y celebrar una fiesta.

Cuando mi amigo, el “Filósofo de La Encalada”, me contó esta historia, dijo: -Mi querido Pablo, en esta vida los seres humanos muchas veces no reconocemos a los verdaderos artífices de lo bueno que sucede en el mundo y, al otro lado de la historia, solemos premiar a los que no han movido ni un dedo por nosotros.

“Todo lo que siempre has querido está al otro lado del miedo”

Gracias por llegar hasta aquí. Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

P. Pablo Larrán García, O.S.A.
pablo@sanagustin.edu.pe

Un corazón cargado de misericordia

Un corazón cargado de misericordia

Hola… Hace aproximadamente cuarenta años, en la Parroquia Nuestra Señora del Consuelo, conocí a una persona, a quien enterré el año pasado y esta semana celebré su misa. Su nombre es “Yolanda” y en la Parroquia había un cuadro del “Señor de la Divina Misericordia” que, tengo entendido, fue el primero que llegó al Perú traído por ella.

Creo, sin lugar a duda, que la Devoción al Señor de la Divina Misericordia en el Perú tiene un nombre propio y este es: “Sra. Yolanda”. Ella recorrió todo el Perú creando Grupos de Oración entorno a esta devoción; su vida la dedicó a querer ser Apóstol de esta y puedo decir que lo consiguió.

El día que presidí la misa recordando su partida a la Casa del Padre, leía en el Salmo Responsorial la Antífona que dice: «El Señor es compasivo y misericordioso»; correspondía a la lectura propia de ese día, por lo que puedo afirmar una vez más que las cosas de Dios nunca son casualidades.

San Juan Pablo II instituyó a esta fecha, Segundo Domingo de Pascua, como el “Día del Señor de la Divina Misericordia”, para que valorásemos la Resurrección de Jesús y que esta no se dio para que la pusiéramos en los Altares, sino para que entendiéramos y actuáramos como el Señor quiere, siendo desde nuestros corazones compasivos y misericordiosos.

Nada es gratuito en esta vida y quien, a lo largo de ella, sabe construir un corazón cargado de misericordia, cuando lleguemos a la Casa del Padre entenderemos y agradeceremos que ni un segundo fue vivido en vano, porque lo recibido ha de ser la plenitud del amor y en el juicio ante Dios nos encontraremos con Aquel a quien imitamos en vida, a un Dios compasivo y misericordioso de nuestros errores.

No es fácil caminar hoy por el mundo con esta bandera, cuando a la inmensa mayoría de nosotros nos atrae el individualismo y, por lo tanto, ese egoísmo cuyo enunciado es: Primero yo, después yo y, si algo me sobra, también para mí. Es verdad que no son todos; por eso, recuerden que este domingo sirva para evaluarnos y ver cuánto hay en nuestros corazones de compasión y de misericordia.

“Todo lo que siempre has querido está al otro lado del miedo”

Gracias por llegar hasta aquí. Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

P. Pablo Larrán García, O.S.A.
pablo@sanagustin.edu.pe

¡Cristo ha resucitado!

¡Cristo ha resucitado!

Hola… La noticia más alentadora que podemos apreciar el día de hoy es esta: CRISTO HA RESUCITADO. Por ello, digo a ustedes, mis hermanos, que no busquen entre los muertos a quien ya resucitó.

Hace muchos años, cuando apenas era un adolescente, aprendí de memoria estos «dos poemas» que no dejo de repetir, de manera muy especial, durante la Semana Santa. Por su belleza sin igual, desde mi particular punto de vista, en esta Fiesta de la Pascua y poder valorar en plenitud su significado, te propongo que los leas despacio y, si fuera necesario, repetir su lectura varias veces:

«Jesús de María, Cordero santo, pues miro vuestra sangre, mirad mi llanto.¿Cómo estáis de esta suerte, decid, Cordero casto, pues, naciendo tan limpio, de sangre estáis manchado? La piel divina os quitan las sacrílegas manos, no digo de los hombres, pues fueron mis pecados.

Bien sé, Pastor divino, que estáis subido en alto, para llamar con silbos tan perdido ganado. Ya os oigo, Pastor mío, ya voy a vuestro pasto, pues como vos os dais ningún pastor se ha dado.

¡Ay de los que se visten de seda y brocados, estando vos desnudo, sólo de sangre armado! ¡Ay de aquellos que manchan con violencia sus manos, los que llenan su boca con injurias y agravios!

Nadie tendrá disculpa diciendo que cerrado halló jamás el cielo, si el cielo va buscando. Pues vos, con tantas puertas en pies, mano y costado, estáis de puro abierto casi descuartizado.

¡Ay si los clavos vuestros llegaron a mí tanto que clavaran al vuestro mi corazón ingrato! ¡Ay si vuestra corona, al menos por un rato, pasara a mi cabeza y os diera algún descanso!»

«No me mueve, mi Dios, para quererte el cielo que me tienes prometido; ni me mueve el infierno tan temido para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor; muéveme el verte clavado en esa cruz y escarnecido; muéveme el ver tu cuerpo tan herido; muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, al fin, tu amor, y en tal manera que, aunque no hubiera cielo, yo te amara, y, aunque no hubiera infierno, te temiera.
No me tienes que dar porque te quiera; pues, aunque lo que espero no esperara, lo mismo que te quiero te quisiera. Amén.»

¡FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN!
“Todo lo que siempre has querido está al otro lado del miedo”

P. Pablo Larrán García, O.S.A.
pablo@sanagustin.edu.pe

Un compromiso de amor

Un compromiso de amor

Hola… Con la fiesta del Domingo de Ramos iniciamos la Semana Santa. De este día siempre me atrajo las dos realidades más profundas que podemos vivir los seres humanos, como son: el éxito y el fracaso. Sin embargo, cuando pienso en esta fiesta de inicio de Semana Santa, la veo como el triunfo total que una vida humana pasa por el aparente fracaso, como también por el aparente triunfo. Ni uno ni otro son plenitud, porque aquellos que aclamaban a Jesús como Rey pudieron haber sido los mismos que el día Viernes Santo, en la mañana, pedían a Pilato que lo crucificase. Y al otro lado de la moneda, vemos cómo el aparente “fracaso de la Cruz” y desde una experiencia de fe, leemos en Lucas 24, 5: «¿Por qué buscan entre los muertos al que vive? No está aquí. RESUCITÓ».

No cabe duda que esta semana nos lleva a vivir en profundidad casi todos los Sacramentos de la Iglesia, por ejemplo: -El Sacramento de la Reconciliación: Que nos indica el camino verdadero para «resucitar en la Pascua con Jesús». -El Sacramento del Sacerdocio: Descubrir el valor de la Eucaristía, en la noche del Jueves Santo, cuando es instituido diciéndole Jesús a los Apóstoles: «Hagan esto en Memoria Mía». -El Sacramento de la Confirmación: Ser auténticos amigos de Jesús cuando, desde nuestra fe, somos fieles al compromiso que Él nos pide diciéndonos: «Vayan y proclamen el evangelio a toda la gente»

No seré yo quien te pida que hagas algo que, posiblemente, ya tengas planificado esta semana; no obstante, sí puedo insinuarte que, cada día de la presente semana, busques en tu corazón el compromiso de tu fe, allá donde estés, allí con quien estés.

El Papa Benedicto XVI es una de las mentes más lúcidas que tiene la humanidad y no solo en el campo teológico, es para mí un océano de sabiduría en cualquier campo que le compete al ser humano, porque veo en él esas fuentes inagotables de conocimiento que enriquecen sanamente a quienes nos acercamos a escucharle. En uno de sus escritos leí lo siguiente y tómalo como una reflexión: “La ideología de género es la última rebelión de la creatura contra su condición de creatura. Con esta ideología el hombre se considera un ser autónomo que se construye a sí mismo; una pura voluntad que se auto-crea y se convierte en un dios para sí mismo”.

Gracias por llegar hasta aquí.  Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

P. Pablo Larrán García, O.S.A.
pablo@sanagustin.edu.pe

Ruanda: el milagro del perdón

Ruanda: el milagro del perdón

Hola… Hace algunas semanas tuve como invitado en mi Programa de JN 19 Televisión, a alguien que admiro profundamente, a la vez que nos une una linda amistad. Amistad y admiración que no solamente son mías, sino de millones de personas en el Perú, que hemos escuchado su voz y compartido su labor periodística a través de la radio. Se llama José María Salcedo, más conocido por todos como “Chema Salcedo”. De raíces vascas, de una fortaleza inquebrantable y que, habiendo pasado una dolorosísima enfermedad, en nuestra conversación pude comprobar su espíritu de lucha continua e incesante.

En el marco de esta entrevista le pregunté en qué estaba. Y me dijo que se encontraba preparando un viaje al país africano llamado Ruanda. Me quedé un poco atónito porque no me imaginaba cuál era la razón de su interés por viajar a ese país. “Chema” me comentó: -Recuerdas que en el año 1992 sucedió un genocidio entre las dos etnias o tribus más significativas, como fueron los “hutus” y los “tutsis”. Se estima que murieron más de un millón de personas -año 1994- y muchos de ellos a machetazos.

Ingenuamente le pregunté: -Chema, como acucioso periodista que eres, ¿qué vas a buscar 25 años después en ese país? Contestándome: -Ese es un país reconciliado que, 25 años después del genocidio, ha logrado unirse y hoy es uno de los países más prósperos de África. Ambas etnias supieron juntarse, curar sus heridas y mirar hacia un futuro que hoy es un presente de reconciliación y prosperidad. Quiero ver el Milagro de Ruanda, que es el Milagro del Perdón, el regalo más grande que podemos darnos y brindar a nuestros hermanos para mirar hacia adelante y conducir nuestras vidas, no por el retrovisor -que es trasladarnos al ayer-, sino a través de la luna delantera -que nos hace visionar el futuro- y, por supuesto, sin caer en el error del pasado.

Este es un Tiempo de Cuaresma que, por lo menos una cantidad numerosísima de nosotros, como cristianos, debemos fortalecer en nuestras vidas y comprometernos, de manera muy especial, con aquellas tareas del alma que son la de PERDONARNOS y la de PERDONAR.

“El envidioso inventa el rumor, el chismoso lo difunde y el idiota se lo cree”

Gracias por llegar hasta aquí.  Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

P. Pablo Larrán García, O.S.A.
pablo@sanagustin.edu.pe

Una iglesia que ilumina

Una iglesia que ilumina

Hola… Muchas veces, al hablar de la Iglesia Católica, la vemos en sus sombras y en sus pecados; sin embargo, la verdad de todo lo que nos compete a los seres humanos, debemos verla en su totalidad, vale decir, en sus luces y en sus sombras.

En esta conversación me gustaría compartir algunos datos que ya, en tu poder, pudieran hacerte pensar que no solo son sombras y pecados los que oscurecen nuestra Iglesia, sino que, a lo largo de los dos mil años de historia, hay hombres y mujeres comprometidos con la auténtica evangelización.

Paso a relatarte algunos datos a tener en cuenta: La Iglesia Católica es la institución caritativa más grande del planeta; si saliera de África, el 60% de las escuelas serían cerradas. Cuando la epidemia del SIDA estalló en los Estados Unidos y las autoridades no sabían qué hacer, las religiosas de la Iglesia Católica fueron invitadas a cuidar de los enfermos, porque nadie quería hacerlo. Así lo hicieron y continúan haciéndolo.

En Brasil, hasta el año 1950, cuando no existía ninguna política de salud pública, eran las Casas de la Caridad de la Iglesia las que cuidaban de las personas que no tenían recursos para que se atiendan en un hospital.

Cuando era niño, recuerdo que el llamado Hospital Provincial de León, y por muchos años el único, era regentado por unas religiosas, quienes me llamaban mucho la atención porque sobre sus cabezas tenían algo que jamás podré olvidar, por supuesto que era parte de su hábito y se llama la “toca” o “cofia”. A este hospital iban las personas que podían abonar una mínima cantidad por los cuidados médicos.

Te podría hablar del mundo entero, pero quedémonos en América para decirte que hay 1,900 hospitales; 5,400 dispensarios; 50 leprosorios; 3,700 asilos; 2,500 orfanatos; 4,200 jardines de infancia.

No pienses que me he olvidado del mandato de Jesús, cuando nos dice: “Que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha”, llevándonos claramente a la necesidad de no andar por las calles y plazas diciendo lo bueno que somos. No es esa mi intención con lo que acabas de leer, simplemente es para poder equilibrar la balanza de la vida y entender que, como comunidad de la iglesia, la que conformamos todos los bautizados, debemos iluminar nuestras sombras con la caridad.

San Pablo nos dice, hablando de la fe, la esperanza y la caridad: La más importante de estas tres es la CARIDAD, o sea el AMOR.

“El envidioso inventa el rumor, el chismoso lo difunde y el idiota se lo cree”

Gracias por llegar hasta aquí.  Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

P. Pablo Larrán García, O.S.A.
pablo@sanagustin.edu.pe

Amar y perdonar

Amar y perdonar

Hola… Estamos en el tiempo de Cuaresma; por lo tanto, este es un tiempo propicio para la Conversión.

Unas cuadras más adelante se encontrarán con Mons. José Luis Del Palacio, Obispo del Callao; aunque si comienzan a observar el periódico por la parte de atrás, como lo solemos hacer muchos, a él lo hallarán primero y si siguen de frente me ubicarán. Desde ya, les digo que ambos intentaremos complementar el bello mensaje de este Domingo de Cuaresma que leeremos a través de la Liturgia de la Palabra.

Hace unos domingos les contaba la historia de un hombre que vivió en Sudáfrica y que por muchos años cuidó con esmero y cariño a una manada de elefantes. Retirado de su trabajo, muere a los pocos meses. Lo que sabemos es que estos elefantes, sin que ningún humano les avisara, se enrumbaron a donde murió su cuidador y por dos días, las cuarenta y ocho horas y en fila india, más de treinta de ellos homenajearon a su guardián dando vueltas alrededor de su casa, a pesar de que quedaba a treinta kilómetros de la reserva de los elefantes. ¿Cómo sucedió? No lo sabemos. De igual forma, te comentaba cómo en Argentina un perrito, a los dos días de la muerte de su dueño, se apareció ante la tumba de este sin moverse de allí. Todo esto, que parece fantasía, es real en el mundo de los animales, pero puede llegar a ser mucho más bello en el mundo de los humanos.

El Evangelio de este domingo nos habla de una higuera que, estando seca, le dijeron a Jesús: -Mejor la cortamos y la echamos al fuego. Jesús les respondió: -No, mejor remuevan la tierra y esperemos un año más para que dé fruto.

Si somos capaces en este tiempo de Cuaresma y Conversión remover estas tierras de circunstancias que, a muchos de nosotros, se nos ha venido encima haciéndonos perder lo más bello que tenemos los seres humanos: AMAR y PERDONAR; y, de manera muy especial, no solo al que creemos que se lo merece, sino a aquel que pensamos que no se lo merece, porque allí está nuestra grandeza humana.

Espectaculares son las historias que conocemos del mundo animal, pero divinos son aquellos gestos de seres humanos que, huyendo de sus prejuicios, han sabido llegar a lo más profundo de sus corazones y encontrar en ellos la capacidad de que, sin perder la humanidad, podemos actuar como Jesús lo hizo, dándole a los demás una nueva oportunidad.

“El envidioso inventa el rumor, el chismoso lo difunde y el idiota se lo cree”

Gracias por llegar hasta aquí.  Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

P. Pablo Larrán García, O.S.A.
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¿Cómo actuar con prudencia?

¿Cómo actuar con prudencia?

Hola… El próximo martes 19, la Iglesia, en su liturgia, honra la memoria de una persona que, en nuestra historia de salvación, no habló ni una sola palabra; lo que se refiere a que, leyendo el Nuevo Testamento, desde el primer evangelio hasta el apocalipsis, de José no conocemos ni una expresión; sin embargo, ese hombre de pocas palabras contribuyó a que se diera en la historia de la humanidad el Plan Salvífico de Dios.

Por si hubiese algún despistado, que a veces somos varios, les contaré que José es el esposo de María y padre putativo de Jesús. Según la tradición judía se configuraban las parejas, normalmente, en base a los criterios de los papás de ambos y por un cierto tiempo la pareja no vivía junta, siendo este el caso de José y María.

Por obra y gracia del Espíritu Santo, María queda embarazada de Jesús y, naturalmente, se lo comenta a José. Fue un choque fuertísimo al conocer la noticia; no obstante, cuán grande es el mensaje de José cuando en su prudencia supo mantener la calma, tomarse un tiempo de reflexión y escuchar a Dios.

Hoy me pregunto, en los tiempos de la rapidísima comunicación, como puede ser el Skype, Whatsapp, Instagram, Facebook…, ¿qué hubiera sucedido si José, dos mil años atrás, los tuviese a mano? Sinceramente, pienso que hubiese procedido como actuó en aquel momento: PRUDENTEMENTE. Y es que la prudencia nos remite a un campo mental que nos da la tranquilidad necesaria para que, a la hora de juzgar y actuar, tengamos todo el conjunto de elementos que son impostergables para hacer bien las cosas.

Pareciera que hoy en día, valga la metáfora, pensamos más en la adrenalina de saltar de un avión a tierra, que preguntarnos primero si tenemos puesto el paracaídas. Me da la impresión que muchos de nosotros vivimos la aventura de la vida olvidándonos de los principios básicos: la prudencia, la reflexión y, si me apuras un poco, para mí, esta es una palabra clave: la conveniencia. Podríamos decirlo de otra manera, pero con el mismo significado, si es que somos capaces de buscar los tiempos y los espacios apropiados para decir nuestra verdad.

Deberíamos mirar un poquito más la figura de SAN JOSÉ y aprender de él cómo la PRUDENCIA lo llevó a la reflexión y la reflexión a la trascendencia.

La Biblia dice: «el ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: José, descendiente de David, no tengas miedo de llevarte a María, tu esposa, a tu casa; que está esperando por obra del Espíritu Santo; tú eres el que pondrás el nombre al hijo que dará a luz. Y lo llamarás Jesús, porque Él salvará a su pueblo de sus pecados». Mateo 1, 20-21.

“El envidioso inventa el rumor, el chismoso lo difunde y el idiota se lo cree”

Gracias por llegar hasta aquí.  Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

P. Pablo Larrán García, O.S.A.
pablo@sanagustin.edu.pe

 

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