El valor de lo que llevamos dentro

El valor de lo que llevamos dentro

Hola… Sucedió hace años en los Estados Unidos. Uno de los líderes más connotados de la historia fue Martin Luther King; su vida y sus obras han marcado un antes y después para millones de personas en este mundo. De él se cuentan muchas anécdotas, pero una de ellas, sin ser la más significativa pero sí la que, en un momento dado, cuando me la contaron, entendí la fuerza de este hombre para liberar a un pueblo de una innecesaria esclavitud.

Un día Martin Luther King fue a dar un mitin en una ciudad de los Estados Unidos; caminando hacia el estrado en la primera fila, se encontró con una niña que portaba un globo de color negro. A su alrededor había miles de personas con globos de todos los colores. Martin Luther King se acercó a la niña porque la vio llorando y le preguntó: -¿Por qué lloras? y ella respondió: -Porque me han dado un globo de color negro y cuando todos los niños suelten su globo, el mío no va a subir al cielo. Él nuevamente preguntó: -¿Y por qué?; la niña respondió: -Porque es de color negro. Contestándole Martin: -“Lo que hace subir al cielo a tu globo no es su color, sino lo que lleva dentro”.

En esta conversación con aquella niña, en algo tan didáctico, estoy seguro que la pequeña que era de tez morena, entendió perfectamente que el valor de una persona no estaba en el color de la piel, sino en lo que uno es en su alma y, por lo tanto, lo que uno hace en su vida. Lo importante son las actitudes, aquello que llevamos dentro, que son nuestros valores y nuestros principios, que no se dan de ninguna manera frutos del color ni de la forma externa que podamos tener los seres humanos.

Hoy en día, posiblemente vivamos en un mundo de fantasía y de colores; solo lo espectacular, y a veces lo bullicioso, es lo que valoramos de las personas; esto es un terrible error de lo que vale un ser humano, por sí mismo, como hijo de Dios creado a su imagen y semejanza. Pareciera que no hemos aprendido mucho y, al igual que en la época de Martin Luther King, hoy en día el racismo, la discriminación y otros elementos negativos hacen de la convivencia humana, en muchos casos, un auténtico infierno donde vale lo que tienes, pero no lo que eres.

“Cuando el teléfono estaba atado a un cable los humanos éramos libres”

Gracias por llegar hasta aquí. Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

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Lecciones de vida

Lecciones de vida

Hola… A partir de este momento y será en varias oportunidades invitaré a esta columna a un amigo que conocí en Marruecos. Él es beduino quien, al mismo tiempo, de hacer de guía en su país natal, transmite la filosofía de su pueblo que tiene las raíces en gente que cree profundamente en Dios, respetando sus tradiciones como el mejor legado que puede hacer llegar de generación en generación.

Me temo que hoy en día nuestro mundo, ubicado en el siglo XXI, no solo se ha olvidado del siglo XX, sino en muchos casos nos hemos olvidado hasta del ayer.

¡Qué bueno sería escuchar esta historia para ver qué podemos rescatar de ella en una sociedad donde pareciera que lo más importante es hundir al otro!

Esta es la historia: «En una tribu africana, cuando uno de sus miembros mantiene una actitud negativa prolongada, cometiendo errores contra sí mismo, contra la comunidad o contra otras tribus, los ancianos y los sabios del pueblo lo citan una noche y entorno a una hoguera ubican al desadaptado y no le recriminan para nada sus malos actos, sino que le hablan de quiénes fueron sus antepasados, de quién es su familia y le hacen ver que él es un hombre bueno porque su tradición lo es de gente buena. También le recuerdan las cosas bonitas que tenía y hacía en su vida, porque ahí se conocen todos de cuando eran niños y adolescentes. No le reprochan; al contrario, lo que desean es que se conecte con lo bueno que tiene para poder así enmendar sus errores».

Cuando Susie me contó esta historia de sus ancestros comparándolo con el mundo nuestro, donde solemos vivir de destrozar a las personas con o sin razón, me hace pensar que la capacidad destructiva del ser humano es infinita y que no necesitamos de guerras ni de conflictos bélicos para destruirnos porque, prácticamente, vamos minando de tal manera al otro que no valoramos su futuro y no buscamos de ninguna forma rescatarlo de sus errores.

No siempre la esencia de la vida está en los avances tecnológicos, sino en aquellos hombres y mujeres que por encima del modernismo están profundamente unidos a Dios.

En próximas ocasiones, al igual que el Filósofo de La Encalada, nuestro amigo Susie, el beduino, nos acompañará con importantes lecciones de vida.

“Pensar es difícil, por eso la mayoría lo que prefiere es juzgar”

Gracias por llegar hasta aquí. Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

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Hay una dimensión maravillosa

Hay una dimensión maravillosa

Hola… Se llama Marcelino y trabaja como chofer de un taxi en el aeropuerto. Viniendo de viaje esta semana, el señor me regaló la oportunidad de conocerlo y desde el aeropuerto hasta mi casa, el colegio San Agustín, fue un espacio maravilloso para conversar y de manera muy especial ante un comentario que le hice: -Marcelino, aquí en tu taxi, habrás tenido toda clase de experiencias y de situaciones con tus pasajeros. Él me dijo: -Es verdad, tengo experiencias de todo tipo y quiero contarle una que me pasó hace dos semanas: «Tomó la carrera una persona, quien en el trayecto me contó que era doctor y preguntándole varias cosas, en un momento dado le hablé de un tema personal y le pedí, por favor, si podría indicarme dónde se encontraba su consultorio porque quería ir para hacerle una consulta personal. De frente me contestó: -Ni se te ocurra, yo solo trabajo con personas muy importantes y de mucho dinero». Marcelino me dice: -Padre, me paró en seco.

Dejamos allí el tema de la conversación y pensando en ti, amigo lector, quise transcribir este inicio de conversación y pensar cómo la vida nos prepara para grandes obras y realizaciones en los campos de la ciencia, medicina, arquitectura, leyes… Sin embargo, nos olvidamos de ser seres humanos y todos esos logros externos nos llenan de una soberbia increíble que no nos hace ver la dimensión más maravillosa que tenemos los seres humanos, y es justamente esa: «la de ser humano y valorar al otro por lo que es y no por lo que tiene».

A modo de reflexión personal, le dije a Marcelino: -¡Ni por un instante esa persona se dio cuenta de que usted manejaba el carro y que su vida estaba en sus manos! Tan grande puede ser la soberbia que nos desubica de la realidad y eso es sumamente peligroso. Además, expresa Marcelino: «-Mi carro es como un confesionario padre; a veces, me cuentan lo que les sucede en sus vidas, sus penas, sus angustias y, en muchos casos, me preguntan si en alguna oportunidad he escuchado hablar de médicos, en diversas especialidades, que les pueda sugerir. No obstante, a ese doctor posiblemente le vaya muy bien, pero no le iría mal si yo le recomendase».

“Pensar es difícil, por eso la mayoría lo que prefiere es juzgar”

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El botón de la prudencia

El botón de la prudencia

Hola… En el transcurso de la historia de la humanidad hubo momentos claves que pudieron haber cambiado el rumbo de la historia. La mayor parte de ellos no los conocemos y cuando tenemos acceso a algunos, nos causa una enorme sorpresa y la pregunta que se nos viene a la mente es ¿qué hubiera sucedido con la humanidad si aquellos hechos se hubieran cumplido?

Lo acabo de escuchar. «En el año 1983 sucedió algo en que la humanidad estuvo en peligro si la prudencia de un hombre no hubiese estado alerta. En aquella época había en el mundo dos potencias aparentemente irreconciliables; por un lado, estaba Estados Unidos con un material bélico impresionante y, por otro lado, Unión Soviética, quien a la vez se defendía con uñas y dientes de un posible ataque estadounidense. Se llamaba la guerra fría porque si bien es verdad, nunca se desató; ambos países siempre vivieron al límite.

Un 26 de setiembre, en Europa, concretamente en Moscú, había una sala muy especial que tenía un botón rojo, junto a él un soldado ruso estaba durante las 24 horas del día. Su misión era que si sonaba la alarma tenía que apretar dicho botón y se desataría una guerra mundial. Sucedió que la alarma sonó, pero aquel soldado, después de un análisis de breves minutos, se dio cuenta de que lo que estaba sucediendo no era normal. Estados Unidos no podía atacar a Rusia con solo cinco misiles… Después de investigar conscientemente, se dio cuenta de que las máquinas no funcionaban bien, porque ese día se estaba produciendo el equinoccio de otoño y la configuración de los astros hizo que las maquinarias rusas fallaran y, por ende, sonó la alarma mortal. A partir de ese momento el soldado ruso tuvo la capacidad de la prudencia; en un caso tan delicado como este no era para actuar de cualquier manera. Aquel hombre salvó a la humanidad; apretando el botón rojo se hubiera desatado una guerra nuclear mundial, donde la inmensa mayoría de la humanidad hubiéramos ya pertenecido a la historia».

Cabe reflexionar, después de contarte este secreto, ¡qué pudo haber sucedido!, pero quedó en anécdota; sin embargo, resalto y rescato la prudencia de aquel hombre que supo analizar, en segundos, lo que estaba sucediendo y no actuó precipitadamente; eso puede ser válido para la historia de cada uno de nosotros.

“En tu trabajo eres uno más, en tu hogar eres único”

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Un nuevo destino

Un nuevo destino

Hola… Por mis 40 Años de Sacerdote, mi gran amigo Juan Carlos Mogollón, escribió así:

«JUAN PABLO II: El Papa Juan Pablo II recibió una carta del joven Pablo donde le pedía le concediera ‘ser ordenado sacerdote’. El Papa, gran animador de la juventud del mundo, suponemos habrá sonreído. Lo cierto es que intercedió para que este joven cumpla con su meta. Pablo hizo los votos perpetuos y de inmediato fue ordenado sacerdote el 23 de setiembre de 1979. A los pocos días le dijeron que su destino era el Perú. Hizo maletas y quizás enjuagó algunas lágrimas, pero su llamado al sacerdocio era tan firme como cuando se construye una casa sobre una roca.

La noticia corrió como reguero de pólvora. España tenía al SACERDOTE MÁS JOVEN DEL MUNDO. Los noticieros, incluido RTE, daban la noticia y ahí nomás en horas Pablo hacía valijas y se despedía de sus padres. El Perú era su destino inexorable.

IBERIA: SU ATENCIÓN POR FAVOR… Cuentan que una azafata de IBERIA lo descubrió entre los pasajeros. Pasó la voz a la tripulación y en pleno vuelo le dieron la ‘bienvenida’ como pasajero especial. Los aplausos estallaron por toda la nave y eso le dio ánimo y una fuerza interior antes de pisar el Perú.

El resto ya está escrito en esos 40 años. Ni bien ejerció el sacerdocio, sus misas en el Colegio San Agustín y en la Parroquia Nuestra Señora del Consuelo eran de llenos completos. Los chicos se pasaban la voz que ‘ese curita era fuera de serie’. Hablaba de fútbol y de los goles de Maradona y con su carisma captaba grandes audiencias. Se salía del libreto espiritual para bromear con los feligreses y le dio un tremendo impulso a su movimiento ‘Escuela para Padres’.

Debutando para consagrar su primera boda, en enero de 1980, le dijo a los presentes: -¿Qué pasa con el novio? La verdad, ¡nunca he visto un novio tan preocupado! Ya imaginarán. Rompió el hielo y fue una hermosa ceremonia.

LAS REFLEXIONES DE PABLO: Como Director Espiritual y Asesor Pedagógico (graduado en la Universidad Católica), ha tocado el alma de cientos de miles de peruanos. Enorme Comunicador Social y Escritor; desde su juventud estuvo ligado a la radio y a la TV, y son famosas sus reflexiones en las redes sociales. Ciclista y de buena correa para soportar chistes. Hace poco fue Director del Colegio Nuestra Señora del Consuelo de Monterrico y de verdad, le faltan manos para atender tantas peticiones. Su carisma y simpatía lo han elevado a ser muy querido en el Perú».

“En tu trabajo eres uno más, en tu hogar eres único”

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El sacerdote más joven del mundo en el Perú

El sacerdote más joven del mundo en el Perú

Hola… Hace unas semanas, acompañado por un numeroso grupo de personas, recordábamos el 40 Aniversario de mi Ordenación Sacerdotal. Por espacio y tiempo el día de hoy quiero comentarte una anécdota personal:

«Llegado al Perú, en el año 1979, y pasados algunos meses tuve la oportunidad de celebrar el matrimonio de quien, en los últimos cuarenta años, junto a su esposa y a su brillante hijo, pudimos entablar una linda amistad. Recuerdo su boda, fue una tarde de sábado, en la Capilla del Colegio San Agustín. Un día mi amigo Juan Carlos Mogollón y su esposa vinieron a visitarme; me agradecieron por la ceremonia en la que él y su esposa recibieron el sacramento del Matrimonio; además, me comentó que era Periodista del Diario Expreso y que, habiéndose enterado que yo era el Sacerdote más joven del mundo, le gustaría hacer una nota periodística. Le indiqué que cuando fui ordenado, en España hubo un gran revuelo noticioso: prensa, radio, televisión… y que, al llegar al Perú, mis Superiores pensaron que lo más oportuno era no sacar el tema en los medios de comunicación. Pasaron varios meses…; le dije que preguntaría a mi Superior y si me daba el permiso, yo encantado de hacer esta nota. Y así sucedió.

En una ocasión Juan Carlos Mogollón, acompañado del fotógrafo de la casa, me hizo el primer reportaje en el Perú, escribiendo como él lo hace, con una maestría única y una prosa envidiable, reflejando en el artículo con un titular muy sugestivo: “Sacerdote más joven del mundo está en el Perú y es del Real Madrid”.

El reportaje se hizo en una antigua cancha de frontón en las instalaciones del Colegio San Agustín y las fotos de rigor, naturalmente, fueron buscando la faceta deportiva, además de una foto en la capilla con los ornamentos sagrados para la celebrar la Santa Misa».

Paso a relatarte la nota que escribió mi amigo Juan Carlos Mogollón:

«DE JUAN PABLO A PABLO, HAN PASASO 40 AÑOS DE ESTA HISTORIA. Atrás quedaron los viñedos y el confort de su pueblo en San Román de los Caballeros (León). Esto sucedió en su vida cuando Pablo Larrán García decidió ser sacerdote hace 45 años. Pablo, al concluir sus estudios en los Colegios Agustinos de Valladolid, le dijeron ‘que era muy joven para ser sacerdote’. Mas bien, tenía pinta de ‘rockero’».

Continuará…

“En tu trabajo eres uno más, en tu hogar eres único”

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Casualidad del destino

Casualidad del destino

Hola… Agradezco que no haya caído en el olvido la invitación que te cursé el domingo pasado, para encontrar en la vida de los demás motivos especiales que nos puedan demostrar, una vez más, que Dios está presente en nuestras vidas o, si prefieres, en todo acontecimiento de nuestra vida y todo lo que nos sucede está marcado para bien nuestro, en el destino que Dios tiene para cada uno de nosotros.

«Regresemos a la historia de dos jóvenes que se conocieron en una reunión social y congeniaron de tal manera que, lo que fue un casual encuentro, se convirtiera en un cúmulo de coincidencias que los animó a seguir juntos por meses. Decidieron decírselo a sus padres organizando una cena, y así sucedió. Ya en casa de la joven y sentados en la mesa, ambas mamás se preguntaban si se habían conocido en algún momento porque se notaba en ellas que algún día, años atrás, algo les había hecho coincidir. -Creo que tu hijo nació el mismo día que mi hija, ¿es verdad? Contestó la mamá del chico: -Sí, ambos nacieron el mismo día. -¿En qué lugar diste a luz? -En tal clínica. La mamá del chico dijo: -En esa misma clínica di a luz. -¿Recuerdas algún dato anecdótico de ese día, aparte de la maravillosa experiencia de ser madre? -Sí, le dijo la madre de él; recuerdo que en la habitación habíamos dos personas y yo no producía leche materna, por lo que era imposible amamantar a mi hijo y la persona que estuvo a mi lado, quien era madre de la niña, gentilmente se ofreció a darle de lactar a mi hijo durante dos días hasta que me retiré de la clínica. La mamá de la chica le dijo: -Yo fui esa persona; por lo tanto, nuestros hijos fueron hermanos de leche, al menos por dos días.

Aquellos jóvenes continuaron felices y contentos hasta el día de hoy y nunca se cansan de contarles a sus hijos y también lo harán con sus nietos. Un maravilloso momento que coincidió en sus vidas y que no fue otro que la bendición del cielo».

Cerrando esta historia que iniciamos la semana pasada, me queda claro que Dios pone en el destino de cada uno lo mejor del cielo para poder ser felices.

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Una Verdad Divina

Una Verdad Divina

Hola… Hace unos días regresó al colegio nuestro ínclito amigo, el “Filósofo de La Encalada”; cuando llegó me comentó que, por su edad y por la experiencia vivida, podía afirmar, sin temor a equivocarse, que Dios siempre está presente en los acontecimientos más importantes de nuestra vida.

Le comenté a mi amigo que cuando yo era un adolescente, en mi etapa de formación, un sacerdote que apenas tenía 40 años -para mí anciano, por lo que yo tenía apenas 15-, de quien tengo un recuerdo imborrable porque no había clase de geografía -curso que dictaba- que en algún momento nos reiterase esta frase del Profeta Jeremías: “Antes que tú nacieras, Yo, dice el Señor, te tenía pensado; antes de formarte en el vientre materno, te escogí; antes que salieras del seno materno, te consagré y te nombré Profeta de las Naciones”.

El “Filósofo de La Encalada” me escuchaba atentamente poniendo mucha atención a cada una de mis expresiones; colocando su mano derecha en la barbilla y mirándome fijamente a los ojos, me dijo: -Pablo, si el mundo y, por ende, la humanidad fueran conscientes de esta Verdad Divina, otra sería la realidad de los humanos. Continuó diciéndome: «Un día, en una reunión social, coincidieron dos jóvenes que por primera vez se veían. Él, galante, le ofreció una gaseosa y ella aceptó; se pusieron a conversar y la chica asombrada veía cómo él le intuía sus pensamientos. Para ella esto jamás lo había vivido; pero no solo eso, coincidieron en que ambos nacieron el mismo día y el mismo año, además disfrutaban de la misma música y películas. Aquello se puso interesante y quedaron en verse al siguiente día y al otro día y al otro día… Para esto, no se lo comentaban a su familia hasta que un día el chico le preguntó si sería bueno contárselo a los papás porque nada malo estaban haciendo, pues daba la impresión que aquello iría en serio para los dos.

Después de pensarlo por algún tiempo, buscaron la manera más propicia de poder juntarse en la casa de uno de ellos, previo consentimiento de los papás. Ambos conversaron con sus progenitores y estos, sumamente encantados, les indicaron que podrían cenar en la casa de la mamá de la chica por lo menos para conocerse. Cuando llegó el día pactado el chico y sus padres acudieron a la casa donde vivía la chica. Llegaron a una buena hora, aparcaron su carro, tocaron el timbre y salieron los papás de ella a recibirlos…». Aquí pasó algo maravilloso que, por el espacio de nuestra columna, me gustaría ampliarlo el próximo domingo, donde te podría contar, si tú me lo permites, qué sucedió aquella noche en este hogar.

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Edificando nuestra fortaleza interior

Edificando nuestra fortaleza interior

Hola… Hace muchos años, en un frondoso bosque, vivían toda clase de animales, pero en particular una lechuza y una tórtola habían congeniado de tal manera que habían logrado ser grandes amigas. Un día la tórtola se acerca donde la lechuza y ve que está haciendo su equipaje, aparentemente para irse muy lejos y por mucho tiempo. La tórtola le preguntó: -¿Te estás yendo de aquí? -Sí, amiga tórtola, le dijo la lechuza; me iré y muy lejos. Y la tórtola le replicó: -¿Te ha pasado algo grave? -Sí, le dijo, la gente de este lugar no le gusta mis graznidos; se ríen, se burlan de mí e incluso me humillan.

Quedaron en silencio por breves momentos, hasta que la tórtola le dijo: -Querida amiga, si logras cambiar tu graznido no sería buena idea que te vayas y si no lo puedes hacer, ¿qué sentido tiene que te mudes? porque a donde vayas encontrarás, también, gente a la que no le guste tu chillido. ¿Qué es lo que vas a hacer?, ¿volver a mudarte? Te conozco y eres mi buena amiga, por eso te ayudaré en lo que pueda, sobre todo para que no pierdas tu tranquilidad, tu serenidad y tu equilibrio, aunque a algunas personas no les guste los sonidos que emites.

Allí quedó la conversación. Esta historia del bosque no será difícil pasarla a la vida de los humanos y reflexionar en voz alta, pensando que no siempre le gustará a todo el mundo aquello que hacemos, ni tampoco es para que nos sintamos deprimidos si alguna vez no nos valoran e incluso hasta nos desprecian o, en su defecto, nos menosprecian. Eso es parte del juego de la vida; lo importante es que nos aceptemos a nosotros mismos y si en verdad queremos superarnos, nos daremos cuenta de que toda crítica nos puede servir de reflexión y si nosotros la sabemos encauzar, con ello nos están haciendo un favor.

Es cierto que vivimos en una sociedad muy sensible, pero también es cierto que cada día que pasa debemos fortalecer nuestro “yo” interno para poder asumir las injusticias que hay a nuestro alrededor.

Aprendamos a ser críticos con los demás, pero siempre con discreción, con cariño y con humildad.

Recordando a la lechuza y la tórtola, pienso cómo a ambas, siendo dos especies diferentes, las puede unir la “amistad”.

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Una fe inquebrantable

Una fe inquebrantable

Hola… Esta mañana, al escribir la presente columna, me encontré un texto de los Hechos de los Apóstoles donde se narra el pasaje en el cual los apóstoles fueron llevados al Sanedrín y el Sumo Sacerdote los interrogó diciéndoles: “No les habíamos prohibido terminantemente enseñar en nombre de este. En cambio, ustedes han llenado Jerusalén con sus enseñanzas. Pedro y los apóstoles respondieron: Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres”.

Soy consciente de que vivimos una época donde el valor de la palabra es sumamente cuestionable, porque hoy en día mucho de lo que dijimos ayer lo negamos; o lo que años atrás negamos con firmeza, hoy, por conveniencia, lo defendemos con un ardor inusual. Ciertamente, el correr de los siglos muestra cómo la historia de la humanidad va cambiando y se logran metas impensables ayer; por ejemplo: la sal, que era la moneda con que se pagaba o se hacían transacciones económicas, hoy los médicos recomiendan no abusar de ella.

Pero no va por allí nuestra conversación de hoy; lo que quiero es que te preguntes si aquellas afirmaciones que fundaban los principios de tu vida –respecto a Dios-, cuando eras un niño o un adolescente, las sigues manteniendo hasta hoy, o pudiera darse el caso de que las conveniencias de nuestro tiempo te hagan negar a Dios, o simplemente postergarlas a hechos muy puntuales de tu vida, sin comprometerte socialmente.

El texto bíblico nos dice que Pedro y los apóstoles fueron duramente castigados; sin embargo, ellos se mantuvieron firmes en la fe por encima de los castigos y de las incomprensiones.

Creo que este es un tiempo de definiciones y nuestra fe en Dios ha de ser inquebrantable; ni el tiempo ni las circunstancias nos deben hacer cambiar. No son tiempos fáciles, hay muchas fórmulas en nuestra sociedad cuyos intereses, a veces, no conocemos o podemos intuir que nos arrastran hacia las mayorías, pero la fe perseverante en Cristo Jesús ha de estar por encima de los vaivenes de la historia.

Te pido un minuto, nada más, para que reflexiones a nivel personal si aquellos momentos de fe que te hicieron sentir en plenitud en tu vida, hoy han cambiado; o bien porque la mayoría piensa distinto que tú, o bien porque no estás dispuesto a renunciar a los placeres de la vida. La pregunta y la respuesta solo dependen de ti.

“En tu trabajo eres uno más, en tu hogar eres único”

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