Hola… Conversando con un gran hombre a quien admiro mucho por su sabiduría, sobre todo por sus acertados comentarios de la vida, me dijo: ‹-Los jóvenes de hoy, como de todas las épocas, tienen una rebeldía natural para cambiar el mundo; sin embargo, a veces, me dijo, queremos cambiar el mundo cuando en realidad lo primero que hay que hacer es limpiar nuestra habitación. Si quieres poner orden en toda tu vida, debes comenzar con algo pequeño, como lo es tu cuarto, y de allí en adelante ir en escala hasta llegar a ser “un salvador de la humanidad y del planeta tierra”.

Mi amigo me decía: -El hogar es nuestro templo, debemos mantenerlo realmente impecable, es como nosotros queremos ser; por eso defiendo la teoría de que, según como lo tengamos y en especial nuestro cuarto o habitación, esto será el reflejo de nuestra vida.

Me quedé, como siempre que hablo con él, muy pensativo, porque al igual que muchos pensamos que los grandes secretos de la vida se encuentran encerrados en cofres con siete llaves, te das cuenta que estos son a veces realidades tan simples a las cuales no les damos mayor importancia. Por ello, una persona cuya habitación es un desastre, suele ser indecisa y no se atreve al cambio.

Estando en mi casa y después de culminar la conversación telefónica con mi amigo, meditaba cómo hace muchos años alguien me dijo: -Pablo, cuando voy a una casa, cinco minutos después de haber llegado, sé perfectamente cómo está cuidada sin moverme del recibidor. -Y ¿cómo lo sabes? le pregunté. -Pues muy fácil me dijo, pido permiso para ir al baño de visitas y cuando salgo de él, en un porcentaje casi del noventa por ciento, puedo afirmar que según el orden que tenga este, así estará toda la casa›.

Me he quedado con estos dos conceptos: Si quieres cambiar el mundo, primero ordena tu cuarto. Si quieres saber cómo está una casa, ingresa al baño de visitas. Por supuesto que estas dos afirmaciones no son teoría para que las sigas, pero puede ser un buen punto de partida, en este mes de junio, para que hagas una reflexión.

Desde la semana pasada me siento muy ilusionado por la acogida que tiene la Santa Misa que transmito a través del Facebook que te indico más abajo, a las seis de la tarde, pensando en los hogares que pueden vivir el misterio eucarístico.

“Quien no vive para servir, no sirve para vivir”.

Gracias por llegar hasta aquí. Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

Contáctanos en facebook: Padre Pablo.

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