Hola… En apenas tres días iniciaremos el Tiempo Litúrgico que llamamos “TIEMPO DE CUARESMA”. Se inicia con la celebración del Miércoles de Ceniza y se concluye con el Domingo de Ramos que nos abre la semana litúrgica más importante del año, que es la SEMANA SANTA.

Centrándonos en el Miércoles de Ceniza, recordaremos un signo y una frase propios de ese día; el símbolo es la imposición de la ceniza y la frase se refiere al sacerdote que nos indica: -Conviértete y cree en el Evangelio. Ambos momentos se viven dentro de la eucaristía y la ceniza que se nos impone en nuestra cabeza se obtiene de las palmas con las que ingresamos en procesión el Domingo de Ramos, entonando el Hosanna al Hijo de David y conmemorando la entrada triunfal de Jesús en la ciudad de Jerusalén, abriendo paso a la Pasión, Muerte y Resurrección de nuestro Señor Jesucristo.

Convertirse y creer en el Evangelio es aceptar el reto de vivir en esta vida con la esperanza de la resurrección, pero sin olvidarnos el camino de sacrificio que esto conlleva.

Es necesario que cada uno de nosotros, durante este Tiempo de Cuaresma, logremos potenciar en nuestras vidas aquellos dones que Dios nos ha dado, sin olvidarnos que toda resurrección y triunfo implica sacrificio y muerte. Morir al hombre viejo y revestidos de Cristo, con Él podemos alcanzar la GLORIA ETERNA.

El próximo domingo, en la liturgia de la misa, escucharemos las tentaciones de Jesús, que son exactamente iguales a lo que muchos de nosotros, por no decir todos, estamos cada día expuestos en nuestras vidas. Por ejemplo, creer que el poder humano satisface toda necesidad para ser feliz; sin embargo, si somos reflexivos, nos damos cuenta que el poder obnubila la visión de la verdadera felicidad y que esta no depende de cuánto estemos por encima de los demás, sino cuánto servimos a los demás; no desde el orgullo, sino desde la humildad, seremos capaces de compartir nuestras vidas y de manera muy especial con los más necesitados.

Por eso, la Cuaresma que el miércoles iniciaremos, nos llevará a revisar nuestra relación con Dios a través de la oración. El esfuerzo que debemos hacer para sacrificarnos en aras de conquistar metas más elevadas que las simplemente humanas y compartir con los demás aquellas cualidades que Dios nos ha dado, lo resumimos en tres momentos: La limosna, la oración y el ayuno.

“Nunca dejes a Dios fuera de tus proyectos, Él es la clave del éxito”.

Gracias por llegar hasta aquí. Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

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