Hola… Para sorpresa mía y agrado de los lectores, mi amigo, el Filósofo de La Encalada, dejó en mi messenger esta nota:

            Son estos momentos muy difíciles en los cuales necesitamos, escribió mi amigo, hombres probos, de valores, de principios y sobre esas profundas raíces, con el paso del tiempo, vemos crecer frondosos árboles con apetitosos frutos, llenos de vida y de salud; sobre todo de salud mental, de salud emocional, de salud afectiva y en comunidad de salud social. -Gracias, Filósofo de La Encalada, le puse; hoy, lunes, mi colegio arranca con el Año Académico 2021 y después de lo que manifiestas, sabes que estoy totalmente de acuerdo contigo; quisiera que mi colegio no solamente fuera una fuente de sabiduría científica y tecnológica, sino que en él, como dice nuestro lema: “Ser una comunidad en busca de la Verdad” y yo añado: “La Verdad es la Sabiduría de Dios”.

            Esto también escribió: “Si un ser humano tiene ética, su valor es igual a “1”. Si además esta persona es inteligente, creativa y práctica, agrégale un “0”, entonces su valor es 10. Si también tiene ambiciones y estas son solidarias, añádele un nuevo “0”, sumando a 100. Si demuestra simpatía y don de gente, auméntale otro “0”, por lo que su valor total sería de 1000. Pero ¿qué sucede si esta persona pierde el “1”, o sea la ética y los principios sólidos? No le queda nada, porque 0 + 0 + 0 = 0”.

            -Quiero, le dije al Filósofo de La Encalada, después de leer este escrito, que aquellos que formamos parte de la comunidad agustina, no solo busquemos la Verdad, que es la Sabiduría de Dios, sino que la pongamos, desde ya, al servicio de la comunidad.

            Iniciar un año académico no solo es una tarea de organización, sino una tarea de convencimiento; primero, comenzando con los responsables de la educación, papás y maestros, y ambos convencer con hechos, más que con palabras, la necesidad de poder llegar a ser hombres de bien y, como decíamos al inicio, desde esas profundas y fuertes raíces emerger en la vida para dar frutos abundantes.

Esta frase me la dejó el Filósofo de La Encalada: “Hijo mío, ahora que eres joven planta un árbol. ¿Para qué?, le dijo el joven al maestro. Para que en la vida no necesites andar a la sombra de los otros”.

“Cuando hay una tormenta los pajaritos se esconden, pero las águilas vuelan más alto”.

            Gracias por llegar hasta aquí.  Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

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