Hola… Te cuento una historia que, hoy más que nunca, de ella podríamos sacar conclusiones que nos ayuden a superar estos tiempos difíciles.

‹Un rey vivía en la opulencia de años maravillosos, conquistaba tierras y estas eran muy productivas por lo que las arcas reales estaban “a tope”. Sin embargo, una noche tuvo un trágico sueño, del cual se despertó sobresaltado y llamando a uno de sus ayudantes le dijo: -Quiero que ubiques al sabio Agustín para que venga inmediatamente. Por supuesto que la orden real fue cumplida en ese momento. El sabio se presentó muy preocupado en el palacio del rey, porque no era usual que lo llamase a esa hora, además siempre lo consideró durante los años que vivió a su servicio. -Majestad, ¿qué necesita de mí?, le dijo el sabio. El rey le contestó: -Sabio Agustín, he tenido una pesadilla esta noche, iba a perder todo mi reino, mis soldados, mi familia, mis tierras, mis riquezas,… Quiero que me diga usted, en una frase, si algún día se hiciera real este sueño, ¿qué debo hacer? El sabio le pidió su anillo y el rey le dijo: -Agustín, ¿quiere que se lo regale? -No, por favor, solo se lo pido prestado unas horas. -¿Qué tiene que ver esto con el problema de mi sueño? El sabio le replicó: -Déjeme unas horas, llevo su anillo y al regreso se lo contaré todo. Así sucedió, este fue donde un orfebre llevándole el anillo del rey y le pidió que escribiera una frase en la parte interior del mismo. Después de unas horas, concluida la tarea, el sabio regresa donde el rey: -Majestad, nunca se quite este anillo real a no ser que esté en lo más extremo de los peligros; cuando esto suceda, saque el anillo y lea lo que hay dentro. El rey así lo hizo, nunca se lo sacó. Después de unos años sucedió algo tremendo, una rara enfermedad llegó a su país, murieron muchos de sus soldados y los enemigos lo atacaron quedándose, prácticamente, solo y en ese momento extremo el rey sacó el anillo para leer la frase que le había escrito Agustín: “TODO ESTO PASARÁ”. Luego, recobró su equilibrio emocional, dejó de lado sus angustias y comenzó una nueva vida recuperando todo lo perdido.

Pasaron algunos años y el sabio Agustín, acercándose al rey ya en la opulencia, le dijo: -Majestad, nunca se olvide de la frase que tiene en su anillo›.

Son tiempos difíciles. Ayer inició el “Domingo de Ramos”, una semana muy especial. La muerte no es el final del camino. CRISTO HA RESUCITADO.

“Nunca dejes a Dios fuera de tus proyectos, Él es la clave del éxito”.

Gracias por llegar hasta aquí. Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

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