Hola… Días antes de iniciar el mes de octubre, tuvimos una idea que hicimos realidad, poner en la fachada del Colegio San Agustín un inmenso banner con la imagen del Señor de los Milagros. Pasó dicho mes y pensamos que sería bueno mantenerla hasta el último domingo del año litúrgico, fiesta de Cristo Rey, y así fue. Empezaba el Adviento y decidimos crear un ambiente navideño colocando el Nacimiento, las luces y las guirnaldas, pero seguimos pensando que, ante la pandemia y el profundo respeto que el pueblo de Lima le tenemos al Señor de los Milagros, sería conveniente mantenerlo ahí, unidas dos experiencias religiosas muy significativas: El Nacimiento de Jesús y la Redención de la Humanidad desde la Cruz.

            Pasada la Navidad quitamos el Nacimiento y las luces, pero nos preguntamos: ¿Por qué no dejamos la imagen del Señor de los Milagros? Y esta ha sido ubicada en un lugar preferente de la fachada principal del colegio. Durante el día el sol la ilumina y en la noche unos potentes focos favorecen el ambiente de recogimiento y de oración.

            Lo leí en un informe de un diario económico, en el cual se hablaba de los miles de personas que pasan, cada día, por la Av. Javier Prado, que pueden ver el Colegio San Agustín y pensé: -¡Tantas historias de hombres y mujeres que transitan por esta avenida, unos destruidos por la enfermedad, otros buscando una esperanza que no encuentran, otros con un problema emocional, de pareja, de fe…! ¡Cuántas historias!  En un momento dado la persona que vive sus propios problemas, sea de día o de noche, levanta su cabeza y observa la imagen del Señor.

            Hoy te narro posibilidades; estoy seguro que algún día te narraré maravillosas historias de fe que tocaron su corazón con el Corazón de Jesús.

            De estos dolorosos tiempos que vivimos, donde la virtualidad educativa es lo más importante, quiero decirle a la gran Familia Agustiniana que la frase puesta en el banner es verdad: “Aquí está el Señor de los Milagros: SIEMPRE”. Además, pedir que este año, cada uno de nosotros, seamos un milagro para los demás.

            Todas las noches, antes de descansar, me acerco a la fachada principal y por unos minutos le agradezco al Señor de los Milagros, en nombre del Perú, la fortaleza que imprime en nuestro pueblo, sobre todo en los momentos más angustiosos que estamos viviendo.

            Cuenta con la protección del Señor y cuenta, también, con mis oraciones.

“La mejor manera de predecir el futuro es creándolo”.

            Gracias por llegar hasta aquí.  Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

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