Hola… Tiempo atrás te conversaba sobre un amigo, que ya lo es de todos nosotros, el “Filósofo de La Encalada”. Siendo él un hombre invisible, puede transportarse de un sitio a otro y aparecer y desaparecer, diría yo casi como los fantasmas.

En esta semana y después de varios meses, entrando a mi oficina, lo encontré en uno de los sillones leyendo un libro. -¡Qué alegría verte!, le digo, ¿cómo estás?, porque te veo muy bien. -Sí, me contestó; es cierto que el mundo está viviendo una etapa diferente que nadie ha conocido, a no ser aquellos que vivieron la tristemente famosa “gripe española”, pero eso fue en el año 1918, por lo que a partir de esa fecha hasta el presente se han vivido pandemias muy localizadas, pero esta, en concreto, atañe a todo el mundo.

Me dijo algo que me dejó pensando: -Este tiempo de silencio, de soledad y de temores, es un tiempo propicio para la reflexión y en este ambiente reflexivo podemos entrar a meditar en estas “tres verdades de vida”: -Primera: “No te preocupes por las personas de tu pasado, hay una razón por la que no llegaron a tu presente”. -Segunda: “Una persona cambia por dos razones, porque sufrió demasiado o porque aprendió lo suficiente”. -Tercera: “No dependas de nadie en tu vida, solo de Dios, porque hasta tu sombra te abandona cuando estás en la oscuridad”.

Cuando mi amigo, el “Filósofo de La Encalada”, se despidió queriendo darme un abrazo, le dije: -Sabes que esto no está permitido y se nos pide un distanciamiento con las personas para cuidar la salud, la nuestra y la de los demás. Mi amigo, mirándome, contestó: -Pablo, ¿no te has dado cuenta que soy un espíritu? y, por lo tanto, no contagio. Sin embargo, pensé: -No todos los contagios son malos porque si uno se deja contagiar de sabiduría y la vida la tiene, es un contagio de sanidad, porque muchos de nuestros problemas vienen de no haber reflexionado sobre verdades eternas que nos puedan llevar a una vida en plenitud.

Dejándote con estas “tres verdades de vida”, hoy reflexionaría sobre la tercera: “No dependas de nadie en tu vida, solo de Dios, porque hasta tu sombra te abandona cuando estás en la oscuridad”.

“Nunca dejes a Dios fuera de tus proyectos, Él es la clave del éxito”.

Gracias por llegar hasta aquí. Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

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