Hola… Hace unos días un joven alicantino, de 32 años, escribió una carta en la que relataba que su papá, de 68 años, con diabetes, pero que gozaba de muy buena salud, murió por neumonía a causa del coronavirus:

“A las 2.30 horas del domingo 22 de marzo de este año, me disponía a viajar a un pueblo cercano de donde vivo para poder pasar cuatro días con mi novia. Mi padre me indicó, por favor, que no salga porque estamos en cuarentena y le comenté que estaba desesperado por visitar a mi novia. Fui en mi auto con una ropa vieja que, al llegar a la casa de ella, me duché en el parking y me puse vestimenta limpia. Fueron cuatro días maravillosos y sin olvidarme de mis padres, de vez en cuando los llamaba para saber cómo se encontraban. Sin embargo, dentro de mi corazón, sabía que yo no estaba haciendo bien las cosas, que el gobierno tenía razón y que salí de mi casa sin la bendición de mis papás.

Después de cuatro días regresé a mi hogar haciendo el mismo protocolo de cuidarme como cuando llegué, pero hubo un pequeño cambio porque en esta oportunidad fui a un grifo a echarle gasolina a mi carro. A los tres días de estar en mi casa, mi padre empezó a sentirse mal con problemas respiratorios, no tenía fiebre ni tos y vino a recogerlo una ambulancia. Mi madre se asustó y no dejaba de llorar porque el protocolo le impedía ir con él. Llamaron del hospital diciendo que nos informarían y a los dos días nos indicaron que el resultado había dado positivo en el covid-19; vinieron a mi casa, le hicieron las pruebas a mi mami y a mí, ella salió negativo y yo positivo asintomático; fueron donde mi novia y salió negativo. Me preguntaron si a alguien más había visto en los últimos ocho días y les dije que acudí al grifo por gasolina; luego investigaron y el joven que me atendió tenía covid-19, por tanto ya estaba aislado.

Hoy le pido perdón a Dios, a mi padre, a mi madre, a mi familia, al gobierno y a todo aquel que dijo quédate en casa, poco o nada puedo hacer, sino recordar cuando mi papá estaba en la ambulancia y lo llevaban al Hospital General de Alicante. Es duro no poder visitarlo, no saber cómo murió…, solo nos llamaron a decir que falleció. No puedes darle cristiana sepultura ni el último adiós, tampoco saber cuáles fueron sus últimas palabras; cargaré con esa cruz de mi imprudencia, solo me queda esta reflexión y compartirla. Sé que si no hubiera ido a visitar a mi novia, ella entendería el por qué; de lo contrario, no sería entonces la mujer de mi vida”.

“Nunca dejes a Dios fuera de tus proyectos, Él es la clave del éxito”.

Gracias por llegar hasta aquí. Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

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